
A medida que se acerca una nueva edición de la Copa del Mundo, la selección argentina comienza a perfilar su camino con señales claras. En su última presentación en el país antes del gran desafío internacional, el equipo dirigido por Lionel Scaloni ofreció una actuación convincente y se despidió con una contundente goleada frente a Zambia, dejando atrás algunas dudas generadas en compromisos anteriores.
El conjunto nacional mostró desde el inicio una postura dominante, con mayor claridad en el juego colectivo y una versión más activa de su capitán, Lionel Messi. La formación inicial presentó pocas modificaciones respecto a la recordada final ante Francia en Qatar, lo que evidencia la intención del cuerpo técnico de sostener la base campeona de cara al próximo torneo que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.
El primer golpe llegó rápidamente. A los cuatro minutos, Julián Álvarez abrió el marcador tras una precisa combinación con Messi, consolidando su confianza en el frente de ataque. Argentina manejó los tiempos del partido con autoridad, aunque por momentos el ritmo se tornó pausado, similar a lo observado en encuentros recientes. Sin embargo, la superioridad en el dominio del balón y el control territorial fue constante.
Sobre el cierre del primer tiempo, Messi amplió la ventaja con una definición cruzada tras asistencia de Alexis Mac Allister, coronando una jugada que reflejó la calidad técnica del equipo. Zambia, por su parte, mostró escasa capacidad ofensiva y apenas logró inquietar en contadas ocasiones, sin poder sostener una amenaza real.
En el complemento, Argentina golpeó nuevamente desde el inicio. Nicolás Otamendi convirtió de penal y estiró la diferencia, en una acción cargada de simbolismo, ya que el defensor anunció que este será su último ciclo con la camiseta nacional. El gesto de Messi al cederle la ejecución marcó un momento emotivo dentro del encuentro.
Con el resultado ampliamente favorable, Scaloni aprovechó para realizar variantes y observar a futbolistas con menor rodaje. Los ingresos de Rodrigo De Paul, Nicolás González y Barco aportaron frescura y nuevas alternativas tácticas. Precisamente Barco fue uno de los protagonistas del cierre, anotando el quinto gol tras una jugada colectiva, luego de que el cuarto llegara por un infortunio defensivo del rival.
El pitazo final encontró a un equipo sólido, con respuestas positivas y un público que celebró no solo el resultado, sino también las sensaciones que dejó el rendimiento. Argentina se despidió con una goleada que refuerza la confianza y comienza a encender la ilusión de cara a la defensa del título mundial.