
Al cumplirse dos años desde la asunción presidencial de Javier Milei, la fecha no pasó desapercibida para el mandatario, quien optó por celebrarla con un escueto “Muchas gracias” publicado en su cuenta de X. Acompañó el mensaje con una fotografía del día en que juró el cargo, el 10 de diciembre de 2023, junto a su hermana Karina Milei, actual secretaria General de la Presidencia. Sin embargo, más allá del gesto simbólico, este segundo aniversario llega atravesado por múltiples cuestionamientos y un clima social cargado de tensiones, derivado de una gestión que ha generado intensos debates dentro y fuera del país.
Mientras el Presidente se encuentra en Oslo, donde tenía previsto asistir a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, en Argentina se repasan los resultados de estos primeros 24 meses al mando del Ejecutivo. Para muchos sectores, el balance presenta un marcado contraste entre las promesas de campaña y los efectos concretos de las políticas aplicadas.
Uno de los puntos más criticados ha sido el impacto económico del denominado “plan de shock”. Durante estos dos años, la inflación mantuvo niveles muy elevados, golpeando el poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y sectores medios. El ajuste fiscal —presentado como una reparación estructural indispensable— terminó profundizando la recesión, con miles de pequeñas y medianas empresas en situación crítica, reducción del consumo y un marcado deterioro del mercado interno. A esto se sumó una creciente conflictividad social, con numerosas protestas contra medidas que muchos consideran excesivamente drásticas.
En materia institucional, también se han generado controversias. Las tensiones con el Congreso, las confrontaciones con gobernadores y las descalificaciones a opositores y periodistas han alimentado un clima político áspero, donde el diálogo y el consenso parecen cada vez más difíciles de alcanzar. Analistas señalan que este estilo confrontativo ha contribuido a debilitar la construcción de acuerdos básicos para encarar reformas de largo plazo.
Otro elemento que marcó la gestión ha sido la constante presencia de Karina Milei en decisiones clave, situación que para algunos observadores evidencia una concentración de poder poco habitual en la estructura tradicional del Estado. Este vínculo estrecho, aunque defendido por el propio Presidente, ha generado debates sobre transparencia, institucionalidad y el rol de los funcionarios designados bajo criterios de idoneidad.
A dos años de asumir, Javier Milei continúa sumando apoyos y detractores, pero lo que nadie discute es que su liderazgo ha transformado profundamente el escenario político. Mientras desde Oslo agradece a sus seguidores, en Argentina resuenan las preguntas sobre el rumbo del país, los costos del ajuste y los desafíos que aún quedan por delante. El aniversario, más que una celebración, se convierte en un momento de balance donde los aspectos negativos de la gestión siguen ocupando el centro del debate público.