
En un escenario internacional cada vez más tenso, Irán rechazó la propuesta de paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al considerarla “excesiva” y desconectada de la realidad del conflicto. La negativa se produjo en paralelo a una nueva escalada militar, marcada por ataques iraníes sobre territorio israelí y movimientos estratégicos en el Mar Arábigo.
Según trascendió, la iniciativa estadounidense —compuesta por 15 puntos— fue enviada a Teherán a través de canales diplomáticos. Sin embargo, desde el gobierno iraní señalaron que la propuesta no refleja la situación actual en el terreno y la calificaron como engañosa, recordando episodios previos en los que, según sostienen, se llevaron adelante acciones militares mientras había negociaciones en curso.
Lejos de aceptar las condiciones planteadas, Irán respondió con una serie de exigencias propias para avanzar hacia un eventual cese del conflicto. Entre ellas, se destaca el pedido de un cese total de las agresiones por parte de Estados Unidos e Israel, la implementación de garantías internacionales que impidan una nueva guerra, la reparación de los daños ocasionados y el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.
Mientras tanto, en el plano militar, se registraron nuevos episodios de violencia. Durante las últimas horas, sirenas antiaéreas se activaron en el norte de Israel tras una serie de ataques con misiles que, según fuentes iraníes, incluyeron armamento de gran potencia dirigido hacia infraestructuras energéticas. Aunque autoridades israelíes indicaron que no se produjeron daños significativos en sus instalaciones, la tensión en la región continúa en aumento.
En paralelo, Irán aseguró haber lanzado misiles de crucero contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln (CVN-72), desplegado en el Mar Arábigo. Desde Washington, sin embargo, se negó que la embarcación haya sido alcanzada, en medio de versiones cruzadas que reflejan la complejidad del escenario bélico.
Por su parte, el gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, intensificó su ofensiva. El ministro de Defensa, Israel Katz, informó que se han lanzado más de 15.000 municiones sobre territorio iraní, una cifra que supera ampliamente registros de enfrentamientos recientes. Además, se confirmaron nuevos objetivos militares tanto en Irán como en el Líbano, ampliando el alcance del conflicto.
En territorio libanés, los bombardeos israelíes se concentraron en infraestructuras vinculadas al grupo Hezbolá, incluyendo estaciones de servicio y centros de comando en zonas cercanas a Beirut. Esta ofensiva ya dejó un saldo alarmante, con más de mil víctimas fatales y alrededor de un millón de personas desplazadas, profundizando la crisis humanitaria en la región.
En este contexto, la posibilidad de una solución diplomática parece cada vez más lejana. Las posiciones endurecidas de las partes, sumadas a la intensificación de las acciones militares, configuran un panorama incierto que mantiene en vilo a la comunidad internacional y eleva el riesgo de una escalada aún mayor en Medio Oriente.