Inflación de febrero: el índice marcó 2,9% y la presión sobre los precios sigue presente

La inflación en Argentina registró en febrero un aumento del 2,9 por ciento, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina. El número repite el mismo valor observado en enero y deja en evidencia que, por ahora, el ritmo de suba de precios continúa sin mostrar una desaceleración clara. Con este resultado, la variación acumulada en los últimos doce meses alcanzó el 33,1 por ciento, mientras que el incremento registrado durante el primer bimestre de 2026 llegó al 5,9 por ciento.

El informe oficial revela además una tendencia que preocupa a analistas y economistas: ya son diez meses consecutivos en los que el Índice de Precios al Consumidor mantiene un nivel de aumento mensual sin mostrar señales de descenso sostenido. Desde mayo de 2025, cuando el índice había marcado un 1,5 por ciento, la dinámica inflacionaria comenzó a crecer de forma gradual. A esto se suma otro dato significativo: la variación interanual del índice volvió a incrementarse por cuarto mes consecutivo.

Dentro del relevamiento difundido por el organismo estadístico, el rubro que mostró el mayor incremento durante febrero fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un aumento del 6,8 por ciento. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por los ajustes en tarifas de servicios públicos y por modificaciones en los criterios de subsidios aplicados en varias provincias.

En segundo lugar se ubicó el capítulo de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que registró una suba del 3,3 por ciento. Este sector continúa siendo uno de los de mayor impacto en el índice general debido al peso que tiene en el consumo cotidiano de los hogares. Dentro de esta categoría, el aumento en carnes y derivados fue uno de los factores que más influyó en la evolución de los precios.

Si se analizan las variaciones regionales, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro que mayor incidencia tuvo en la mayoría de las regiones del país. La excepción se registró en la región patagónica, donde el mayor impacto en el índice estuvo relacionado con el aumento de los costos vinculados a vivienda y servicios.

En el extremo opuesto, algunos sectores mostraron movimientos mucho más moderados. Bebidas alcohólicas y tabaco registraron un incremento del 0,6 por ciento, mientras que el rubro Prendas de vestir y calzado prácticamente no mostró variaciones durante el mes analizado.

En cuanto a las categorías que componen el índice, los precios regulados encabezaron los incrementos con una suba del 4,3 por ciento. Por su parte, el denominado IPC núcleo —que excluye productos estacionales y regulados— avanzó un 3,1 por ciento. En contraste, los productos estacionales registraron una baja del 1,3 por ciento.

El dato difundido por el Indec era seguido con especial atención tanto por el Gobierno como por el mercado, ya que suele marcar el clima de las negociaciones salariales, la actualización de contratos y las expectativas económicas para los meses siguientes.

El presidente Javier Milei sostuvo en reiteradas oportunidades que el proceso de desaceleración inflacionaria podría comenzar a consolidarse después del primer trimestre del año. Según esa proyección oficial, el índice podría acercarse a niveles cercanos a cero entre julio y agosto si las variables macroeconómicas se mantienen bajo control.

Sin embargo, algunas consultoras privadas mantienen una mirada más cautelosa y advierten que aún persisten factores de presión sobre los precios. En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina reflejó en su último Relevamiento de Expectativas de Mercado que los analistas ajustaron al alza sus previsiones para febrero, estimando una inflación cercana al 2,7 por ciento, cifra que finalmente quedó levemente por debajo del dato oficial.

En este contexto, el comportamiento de los precios continúa siendo uno de los indicadores más observados por la economía argentina, mientras el Gobierno y los analistas siguen atentos a la evolución de los próximos meses para determinar si finalmente comienza un proceso sostenido de desaceleración inflacionaria.

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