
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió este miércoles su nueva conducción durante un Congreso de Congresales celebrado en el estadio de Obras Sanitarias. Sin lograr consenso para un liderazgo único, la central obrera volvió a optar por una conducción tripartita, buscando mantener el equilibrio entre sus distintas corrientes internas.
El flamante triunvirato estará integrado por Jorge Sola, del Sindicato del Seguro; Cristian Jerónimo, del Sindicato del Vidrio; y Octavio Argüello, representante de los Camioneros. Los tres dirigentes tienen origen en el sector moyanista, aunque con trayectorias y alianzas diferentes: Sola mantiene vínculos con “los Gordos”, Jerónimo con “los Independientes”, y Argüello responde directamente a Hugo Moyano.
La lista única fue aprobada por 1.830 de los 2.130 congresales acreditados, con la participación de 145 gremios sobre los 200 confederados. Sin embargo, los sectores alineados con Luis Barrionuevo, entre ellos la UTA, decidieron no sumarse a la nueva conducción.
El mandato de este triunvirato, que se extenderá hasta 2029, enfrenta un escenario político y económico desafiante. Su primer gran reto será negociar con el gobierno de Javier Milei los términos de la reforma laboral, en un contexto de tensiones y falta de un liderazgo unificador dentro del movimiento sindical.
Jorge Sola, abogado y docente, se perfila como la voz técnica y moderna de la CGT. Propone una central “más federal y menos centrada en el AMBA”. Cristian Jerónimo, el más joven del grupo, representa una nueva generación de dirigentes con apertura al diálogo y vínculos internacionales. Por su parte, Octavio Argüello encarna la experiencia y la fuerza del gremio camionero, prometiendo “defender los derechos conquistados sin perder de vista los cambios del mundo laboral”.
Con este esquema, la CGT busca mantener la unidad interna, fortalecer su representación frente al Gobierno y adaptarse a un tiempo donde el trabajo y la política sindical atraviesan profundas transformaciones.