En una jornada atravesada por fuertes tensiones políticas y sociales, el Senado otorgó media sanción a la reforma laboral impulsada por el oficialismo. La sesión, que se extendió hasta la madrugada, estuvo marcada por negociaciones contrarreloj, cambios de último momento y un clima de confrontación tanto dentro como fuera del recinto. Finalmente, el proyecto fue aprobado en general con 42 votos afirmativos, mientras que el interbloque peronista lo rechazó de manera unificada.
El texto definitivo se conoció pasada la medianoche, cuando aún se ultimaban detalles de artículos considerados sensibles. A lo largo del debate, el oficialismo incorporó más de 28 modificaciones para garantizar los apoyos necesarios. Entre ellas, se destacó la eliminación del artículo que proponía reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35% al 31%, un reclamo impulsado por gobernadores que terminó siendo clave para consolidar el respaldo político.
El acompañamiento de bloques como la Unión Cívica Radical, el PRO y fuerzas provinciales permitió alcanzar la mayoría necesaria. En contrapartida, sectores del peronismo, junto a otros espacios federales, decidieron no acompañar la iniciativa. Algunos legisladores incluso no dieron quórum al inicio de la sesión, marcando la tensión que rodeó todo el tratamiento.
Durante el debate, la presidenta del bloque oficialista defendió la reforma al sostener que el actual sistema laboral desalienta la contratación y genera temor en los empleadores. Desde la oposición, en cambio, se advirtió que la iniciativa implica una pérdida de derechos adquiridos y no garantiza la creación de empleo genuino.
Uno de los puntos más discutidos fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral, que obligará a los empleadores a constituir una cuenta destinada a cubrir eventuales indemnizaciones. Mientras el oficialismo lo presentó como un mecanismo de previsibilidad, desde la oposición lo calificaron como una herramienta que podría facilitar despidos.
También se introdujeron cambios en el régimen de licencias por enfermedad, estableciendo nuevos mecanismos de control y la exigencia de certificados médicos digitales. En caso de discrepancias, se prevé la intervención de juntas médicas oficiales o instituciones especializadas. Además, se habilitó la posibilidad de que las sentencias laborales puedan abonarse en cuotas, diferenciando entre grandes empresas y pymes.
Otro aspecto relevante fue la reducción de contribuciones patronales para determinados empleadores, así como modificaciones vinculadas a la ultraactividad de los convenios colectivos, que podrían abrir la puerta a la revisión de estatutos profesionales vigentes.
En paralelo, se confirmó que los salarios deberán abonarse exclusivamente a través de entidades bancarias, descartando —al menos en esta instancia— la posibilidad de pago mediante billeteras virtuales.
La sesión incluyó también un momento de recogimiento con un minuto de silencio en homenaje a la exdiputada chaqueña Sandra Mendoza.
Con esta media sanción, el oficialismo se encamina a consolidar su primera victoria legislativa en el actual período de sesiones extraordinarias. Sin embargo, el tratamiento en particular de los artículos y el posterior debate en la Cámara de Diputados anticipan que la discusión continuará generando fuertes repercusiones en el ámbito político, sindical y social.