
El vínculo entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel atraviesa su momento más tenso desde la llegada de ambos al poder. En las últimas horas, los dirigentes dejaron de seguirse en Instagram, un gesto que, aunque simbólico, dejó en evidencia el creciente distanciamiento político y personal dentro del gobierno libertario.
El hecho se conoció luego de una serie de roces entre sus entornos más cercanos, ocurridos en plena campaña de las elecciones legislativas. Si bien ninguno de los dos realizó declaraciones públicas, la decisión generó un fuerte impacto en el ámbito político y mediático, alimentando las versiones de una ruptura dentro de la fórmula presidencial que en 2023 había alcanzado la victoria con un mensaje de unidad y cambio.
Fuentes allegadas al presidente confirmaron que no existe comunicación entre ambos desde su último acto público compartido. Este silencio, sumado al gesto en redes sociales, refuerza la percepción de una relación cada vez más deteriorada.
La tensión se profundizó tras un episodio ocurrido el día de los comicios, cuando Santiago Oría, funcionario cercano a Milei, acusó públicamente a Villarruel de haber solicitado el cierre del establecimiento donde votaba para ingresar sin demoras. “Mientras Javier y Karina Milei esperaban como cualquier ciudadano, Villarruel pidió cerrar la escuela para entrar sola”, escribió Oría en redes sociales.
Aunque no hubo desmentidas ni respuestas directas, el gesto digital y las acusaciones cruzadas parecen marcar una nueva etapa en la interna libertaria, que deja ver fracturas en lo más alto del poder ejecutivo argentino.