
El mundo de la publicidad argentina despide a una de sus figuras más influyentes. Ramiro Agulla falleció a los 62 años, dejando un legado que marcó profundamente la comunicación comercial y las campañas políticas de las últimas décadas. Reconocido por su creatividad, su capacidad para romper esquemas y su visión innovadora, fue protagonista de algunas de las piezas publicitarias más recordadas del país.
Según trascendió, el publicista permanecía internado en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires como consecuencia de complicaciones derivadas de un problema cardiovascular que había afectado su salud en los últimos años. La noticia fue confirmada por su histórico socio y amigo, Carlos Baccetti, quien le dedicó un emotivo mensaje de despedida, recordándolo como un referente indiscutido de la profesión.
Junto a Baccetti fundó una de las agencias de publicidad más prestigiosas de la Argentina. Desde allí desarrolló campañas que revolucionaron la forma de comunicar, apostando por un estilo fresco, descontracturado y, en muchas ocasiones, cargado de ironía. Esa combinación logró conectar con el público y convirtió varias de sus producciones en verdaderos clásicos de la publicidad nacional.
Entre sus trabajos más recordados sobresale la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999. El recordado eslogan que comenzaba con la frase «Dicen que soy aburrido» rompió con las estrategias tradicionales de la comunicación política al convertir una aparente debilidad del candidato en una fortaleza. Aquella campaña contribuyó a construir una imagen diferenciada frente al oficialismo de la época y terminó acompañando el triunfo electoral que llevó a De la Rúa a la Presidencia de la Nación. Con el paso de los años y tras la crisis que provocó la caída de ese gobierno, aquella pieza adquirió nuevas interpretaciones, aunque continúa siendo considerada un caso emblemático del marketing político argentino.
Su talento no quedó limitado al ámbito electoral. En el terreno comercial también desarrolló campañas que permanecen vivas en la memoria colectiva. Una de las más exitosas fue «La llama que llama», creada para Telecom durante los primeros años de la privatización del servicio telefónico. Décadas después, ese concepto continúa siendo recordado y hasta fue retomado en versiones actualizadas, demostrando la vigencia de una idea que logró trascender generaciones.
Otro de sus grandes logros fue el comercial conocido como «Gueropa», realizado para una reconocida marca automotriz. La creatividad de esa propuesta le permitió obtener un prestigioso León de Oro en el Festival Internacional de Creatividad de Cannes, uno de los máximos reconocimientos de la industria publicitaria a nivel mundial.
Gracias a su prestigio, Agulla fue convocado para asesorar campañas de numerosos dirigentes políticos, tanto en Argentina como en el exterior. Entre ellos figuraron el expresidente Carlos Menem, Mauricio Macri, Francisco de Narváez, el exmandatario mexicano Vicente Fox y el expresidente chileno Sebastián Piñera, entre otros líderes que confiaron en su capacidad para diseñar estrategias de comunicación.
En el plano personal, atravesó momentos difíciles durante los últimos años. En 2021 sufrió un grave accidente automovilístico en la Ruta Nacional 14, en la provincia de Entre Ríos, cuando se dirigía a un evento familiar. Dos años más tarde debió ser sometido a una intervención cardíaca, situación que marcó el comienzo de un complejo proceso de recuperación.
Nacido en Río Gallegos en 1964, Ramiro Agulla se trasladó junto a su familia a Buenos Aires durante su infancia. Allí inició su formación en publicidad, desarrolló sus primeros trabajos en distintas agencias y finalmente encontró en Carlos Baccetti al socio con quien construiría una de las duplas creativas más exitosas del país.
Con su fallecimiento se despide un profesional que no solo creó campañas memorables, sino que también cambió la manera de comunicar en la Argentina. Su legado permanece en cada pieza que logró emocionar, sorprender y convertirse en parte de la memoria colectiva de varias generaciones.