La comunidad del departamento Castro Barros vivió una de sus jornadas más significativas con la celebración en honor a San Antonio de Padua, santo patrono de la región. Como ocurre cada año, la festividad reunió a una gran cantidad de fieles que participaron de las actividades religiosas y manifestaron su profunda devoción en una de las expresiones de fe más tradicionales de la zona.
La ceremonia central estuvo presidida por el párroco Nicolás de la Vega, quien encabezó la celebración litúrgica acompañado por miembros de la comunidad parroquial. Durante la jornada, vecinos y peregrinos provenientes de distintos departamentos de la provincia se acercaron para compartir un momento de oración, agradecimiento y reflexión, fortaleciendo así una tradición que se mantiene viva generación tras generación.
Las actividades se desarrollaron en un clima de recogimiento y alegría, donde las muestras de fe fueron las grandes protagonistas. Familias enteras participaron de las celebraciones, acompañando las distintas instancias programadas para honrar al santo patrono. Entre cantos, plegarias y gestos de devoción, los presentes renovaron su compromiso espiritual y reafirmaron el valor de las tradiciones religiosas que forman parte de la identidad cultural de la comunidad.
La festividad también contó con la presencia de autoridades municipales, concejales, secretarios y directores de distintas áreas, quienes acompañaron a los fieles durante la jornada. Entre ellos estuvieron el intendente Miguel de la Vega y el viceintendente Rubén del Moral, quienes participaron de los actos religiosos y compartieron este importante acontecimiento con los vecinos del departamento.
La celebración de San Antonio de Padua representa mucho más que una fecha del calendario religioso. Para los habitantes de Castro Barros constituye una oportunidad para reencontrarse con sus raíces, fortalecer los lazos comunitarios y mantener viva una tradición que forma parte del patrimonio espiritual y cultural de la región.
Cada año, esta festividad convoca a cientos de personas que llegan desde distintos puntos de La Rioja para participar de una celebración caracterizada por la fe, la unidad y el sentido de pertenencia. La masiva concurrencia registrada en esta edición volvió a demostrar el profundo arraigo que tiene la figura de San Antonio de Padua entre los riojanos.
De esta manera, la comunidad renovó una vez más su homenaje al santo patrono, en una jornada marcada por la emoción, la esperanza y el encuentro. La celebración dejó postales de profunda espiritualidad y reafirmó el papel fundamental que ocupan las tradiciones religiosas en la vida social y cultural del departamento Castro Barros.