
En una jornada cargada de memoria, reflexión y compromiso colectivo, el Gobierno de La Rioja conmemoró los 50 años del golpe de Estado de 1976 con una serie de actividades desarrolladas en la ciudad de Chamical, considerada un punto clave en la historia y espiritualidad de la provincia.
El acto central estuvo encabezado por el gobernador Ricardo Quintela, quien acompañó a una multitud integrada por vecinos, estudiantes, organizaciones sociales, autoridades religiosas y funcionarios. La jornada incluyó la señalización de la Ruta de los Mártires, la reposición de cartelería en la Iglesia El Salvador —reconocida como sitio de memoria— y la instalación de una placa en la sede de la UNLaR, consolidando espacios de reflexión y preservación histórica.
Durante el acto, el secretario de Derechos Humanos, Délfor “Pocho” Brizuela, remarcó la importancia de sostener viva la memoria como herramienta para comprender el presente y proyectar el futuro. En su mensaje, destacó que el “Nunca Más” no solo interpela al pasado, sino que también convoca a construir una sociedad basada en la verdad, la justicia y la unidad. Además, advirtió sobre los desafíos actuales, como los discursos de odio, y llamó a enfrentarlos desde el compromiso colectivo y la construcción democrática.
Por su parte, el obispo Dante Braida evocó el dolor que dejó la última dictadura en el pueblo argentino y destacó el testimonio de los mártires riojanos, entre ellos Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, quienes entregaron su vida en defensa de los valores del Evangelio y una sociedad más justa. En ese sentido, subrayó que el mejor homenaje es trabajar por una comunidad más fraterna, participativa y solidaria.
También tomó la palabra el viceintendente de Chamical, Martín Godoy, quien resaltó el valor de la democracia y la necesidad de sostener el diálogo y el respeto por las diferencias. En su intervención, enfatizó que el compromiso actual es garantizar un futuro en paz, donde las nuevas generaciones puedan desarrollarse en libertad.
La jornada incluyó además un fuerte reconocimiento al patrimonio histórico vinculado a la memoria. El director del Museo de los Mártires, Nicolás Rubén Díaz Varas, destacó la relevancia del espacio como un sitio único en el país dedicado a las víctimas del terrorismo de Estado dentro del ámbito de la Iglesia Católica, con años de trabajo en la transmisión de la historia a jóvenes, investigadores y visitantes.
Con una amplia participación institucional y comunitaria, el acto en Chamical volvió a poner en valor la memoria colectiva como un pilar fundamental para fortalecer la democracia. A medio siglo del golpe, el mensaje fue claro y contundente: recordar no es solo un ejercicio del pasado, sino una responsabilidad permanente para construir una sociedad más justa, libre y humana.