Donar órganos, una urgencia silenciosa: más de cien riojanos esperan una oportunidad de vida

En la provincia de La Rioja, la realidad de la donación de órganos se traduce en cifras que interpelan y llaman a la reflexión. Actualmente, 101 personas integran la lista oficial de espera para recibir un trasplante, una situación que para muchos significa no solo mejorar su calidad de vida, sino también la posibilidad concreta de seguir viviendo.

De acuerdo con los datos proporcionados por el CUCAILAR, la mayor demanda corresponde a trasplantes renales. Son 57 los pacientes que aguardan un riñón, seguidos por 22 personas que esperan un trasplante de córneas y otras 14 que necesitan un hígado. Detrás de cada número hay historias personales, familias y proyectos de vida que dependen de un acto solidario que puede marcar la diferencia.

El titular del organismo, Carlos Reynoso, remarcó la importancia de informar y concientizar a la comunidad sobre la donación de órganos. Según explicó, la difusión clara y permanente tiene un impacto directo en las posibilidades de que los pacientes locales accedan a un trasplante en tiempo y forma. “Hablar del tema salva vidas”, suele resumirse desde el sistema sanitario, y en La Rioja esa afirmación cobra un valor especial.

En el plano legal, el marco normativo vigente en Argentina ha significado un antes y un después para el sistema de donación y trasplantes. Desde la sanción de la conocida Ley Justina, el proceso se volvió más ágil y eficiente. Reynoso recordó que, a partir de esta normativa, toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos y tejidos, salvo que haya manifestado expresamente su voluntad de no serlo en vida. “Si alguien no está de acuerdo con donar, debe dejar constancia de esa decisión; de lo contrario, es donante”, explicó el profesional.

Este cambio permitió que, en 2025, el país alcanzara un récord histórico de donantes, fortaleciendo el sistema y ampliando las oportunidades para quienes están en lista de espera. No obstante, persisten mitos y dudas que muchas veces desalientan la donación. Uno de los más frecuentes tiene que ver con la edad. Desde el CUCAILAR aclararon que no existe un límite etario para ser donante. Lo determinante no es la edad, sino el estado funcional de los órganos y tejidos al momento del fallecimiento.

Otro aspecto destacado por las autoridades sanitarias es la recuperación del sistema tras el fuerte impacto negativo que tuvo la pandemia, período en el que las donaciones cayeron de manera significativa. Hoy, con cifras nuevamente en alza, el desafío es sostener esa tendencia positiva y seguir reduciendo los tiempos de espera.

El objetivo central es claro: generar conciencia social para que más riojanos hablen del tema, se informen y comprendan que la donación de órganos es un acto solidario que puede transformar una pérdida en esperanza. Para los 101 comprovincianos que hoy esperan un trasplante, cada donante representa una nueva posibilidad de vida.

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