China volvió a cuestionar la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe, al rechazar las injerencias en los asuntos internos de otros países y reclamar un mayor compromiso con el multilateralismo. El gobierno de Xi Jinping reafirmó su postura en defensa de la soberanía de las naciones de la región y cuestionó especialmente el bloqueo económico impuesto a Cuba por Washington, en medio de una creciente disputa por la influencia política, económica y tecnológica en el continente.
Las declaraciones fueron realizadas por Qiu Xiaoqi, representante especial del gobierno chino para los asuntos latinoamericanos, durante una conferencia de prensa en Beijing. El diplomático sostuvo que China busca fortalecer los intercambios y la cooperación con los países de América Latina y el Caribe, con el objetivo de avanzar hacia un orden internacional que considere más justo y equilibrado.
En ese marco, señaló que China y las naciones en desarrollo deben oponerse al unilateralismo y al hegemonismo, y defender mecanismos de cooperación entre los Estados. También destacó la importancia de fortalecer el papel de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz internacional, una posición que contrasta con las críticas formuladas por el presidente estadounidense Donald Trump y con los cuestionamientos que el mandatario argentino Javier Milei expresó contra el organismo internacional.
Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre, Milei había afirmado que las Naciones Unidas se habían convertido en una organización inútil, a la que acusó de sostener estructuras burocráticas que consideró perjudiciales. Las diferencias de enfoque volvieron a quedar expuestas en el escenario internacional, donde las posiciones de Washington, Beijing y sus respectivos aliados marcan parte del debate sobre el futuro de las relaciones multilaterales.
Uno de los principales puntos señalados por el representante chino fue la situación de Cuba. Qiu Xiaoqi rechazó las restricciones económicas estadounidenses contra la isla y aseguró que su país continuará respaldando al pueblo cubano en la búsqueda de su propio camino de desarrollo, sin bloqueos ni interferencias externas.
Además, el funcionario defendió el derecho de los países latinoamericanos y caribeños a decidir de manera independiente con quién establecer relaciones comerciales, políticas y estratégicas. Según expresó, China considera fundamental que las naciones de la región puedan elegir libremente a sus socios internacionales y preservar su soberanía frente a las presiones de otras potencias.
La disputa tecnológica también repercute en la Argentina
Las declaraciones del diplomático chino se produjeron en un contexto de creciente tensión entre Beijing y Washington por la presencia de empresas tecnológicas chinas en América Latina. En la Argentina, el enfrentamiento diplomático quedó expuesto a partir de las críticas del embajador estadounidense Peter Lamelas hacia los proveedores tecnológicos de origen chino.
El representante de Estados Unidos cuestionó públicamente la utilización de esos servicios y defendió las alternativas vinculadas con empresas de su país. En una de sus intervenciones, sostuvo que la tecnología estadounidense ofrece seguridad, confiabilidad y transparencia, en contraposición con los riesgos que, según su postura, implicaría recurrir a proveedores chinos.
Luego de una reunión con directivos de la empresa Oracle, Lamelas volvió a referirse al tema y advirtió sobre los riesgos de adquirir tecnología únicamente por su menor costo. Con esa argumentación, planteó que las decisiones comerciales también deben contemplar las implicancias estratégicas y de seguridad.
La respuesta de la Embajada de China en la Argentina fue contundente. Sin mencionar directamente al diplomático estadounidense, cuestionó sus declaraciones, las calificó de prejuiciosas y sostuvo que difundían información falsa sobre los supuestos riesgos asociados con la tecnología china. Además, acusó al funcionario de promover divisiones y advirtió sobre las posibles consecuencias de ese tipo de posicionamientos.
La controversia ya había aparecido semanas antes, durante el AmCham Energy Forum, cuando Lamelas acusó a las empresas tecnológicas chinas de facilitar al gobierno de Beijing el acceso a información que circula por sus redes y sistemas de inteligencia artificial. También vinculó el desarrollo energético y tecnológico argentino con la posibilidad de profundizar la cooperación con compañías estadounidenses, en particular en torno a las inversiones relacionadas con Vaca Muerta.
Presiones sobre acuerdos comerciales y tecnológicos
El conflicto adquirió otra dimensión en agosto, cuando representantes de la Cooperativa de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada, conocida como CALF, denunciaron ante el Congreso de la Nación presuntas presiones de la sede diplomática estadounidense.
Según expusieron, habrían recibido pedidos para cancelar acuerdos comerciales con la empresa china Huawei, acompañados de advertencias sobre posibles consecuencias para sus visas de ingreso a Estados Unidos.
La denuncia puso en discusión hasta qué punto las tensiones entre las dos principales potencias económicas pueden influir en las decisiones comerciales de empresas e instituciones argentinas.
En este escenario, China busca consolidar su presencia en América Latina mediante acuerdos de cooperación e inversiones, mientras Estados Unidos procura fortalecer sus vínculos estratégicos y limitar la expansión tecnológica de Beijing.
La disputa, que abarca desde las relaciones diplomáticas hasta las telecomunicaciones y el sector energético, plantea un desafío para los países de la región: sostener sus propios intereses económicos y políticos en medio de la competencia entre ambas potencias, sin renunciar a la capacidad de decidir de manera autónoma sus alianzas internacionales.