Un nuevo informe difundido por el INDEC vuelve a poner en evidencia una preocupación que atraviesa a distintos sectores de la economía: la debilidad de la demanda interna continúa frenando la producción y condicionando las expectativas a corto plazo.
De acuerdo con la encuesta sobre Tendencia de Negocios en la industria manufacturera para el período abril-junio de 2026, el panorama aparece marcado por la cautela. El 64,8% de las empresas consultadas no prevé mejoras en los próximos tres meses, lo que refleja un escenario de estancamiento generalizado. En ese contexto, las decisiones vinculadas al empleo también muestran señales de alerta: apenas un 3,7% de las firmas considera la posibilidad de incorporar personal, mientras que un 17,3% anticipa recortes en sus plantillas.
Entre los principales factores que limitan la producción, la falta de demanda interna se posiciona con claridad como el obstáculo más relevante, señalada por el 52,5% de las empresas. Muy por detrás aparecen otros condicionantes como la competencia de productos importados, mencionada por el 11,5%, y la incertidumbre económica, con un 7,2%.
En cuanto a la evolución de la actividad, los datos reflejan una tendencia mayoritaria a la estabilidad, aunque con matices. Un 64,8% de las empresas considera que la producción se mantendrá sin cambios, mientras que el 20,1% prevé una caída y solo el 15,1% espera un crecimiento. Esta dinámica también se replica en las horas trabajadas: tres de cada cuatro firmas no anticipan variaciones, pero casi un 19% proyecta una reducción.
El frente externo, en tanto, muestra un comportamiento más equilibrado. El 66% de las empresas estima que sus exportaciones se mantendrán estables, con diferencias menores entre quienes prevén subas (18,4%) y quienes anticipan descensos (15,6%). En materia de precios, más de la mitad de las compañías cree que no habrá cambios significativos, aunque un 38,2% proyecta aumentos.
El diagnóstico se extiende también al sector comercial. En supermercados y autoservicios mayoristas, el escenario no muestra signos de recuperación. Apenas el 5,3% de las empresas califica su situación como positiva, mientras que un 37,3% la considera negativa. Además, uno de cada cuatro comercios asegura que sus ventas se ubican por debajo de lo habitual.
Al igual que en la industria, la falta de demanda vuelve a encabezar la lista de dificultades, con un 58,7%, seguida por el costo laboral. De cara a los próximos meses, el 69,3% no espera cambios en la situación, aunque un 14,7% anticipa un deterioro adicional.
Otro dato que refleja el freno en el consumo es el nivel de stock: si bien la mayoría lo considera dentro de parámetros normales, un 25,3% reconoce una acumulación por encima de lo habitual, lo que suele ser un indicador de ventas más lentas.
En conjunto, los datos oficiales consolidan una tendencia que se viene profundizando: el debilitamiento del consumo impacta de lleno en la producción, el empleo y la actividad comercial. Por ahora, el horizonte cercano no muestra señales claras de reactivación, lo que mantiene en alerta a los distintos actores de la economía.