
La tensión social sigue en ascenso en la localidad de Guandacol, donde vecinos mantienen un corte total sobre la Ruta Nacional 40 en reclamo de definiciones concretas frente al conflicto que atraviesa el proyecto minero Vicuña. La situación se agravó en las últimas horas luego de que se suspendiera una reunión prevista con el gobernador Ricardo Quintela, lo que generó mayor malestar en la comunidad.
La protesta, que ya lleva varios días, mantiene interrumpido el tránsito de manera casi total. Según informaron los manifestantes, solo se habilita la circulación cada dos horas durante un lapso de veinte minutos. En el lugar participan trabajadores, prestadores de servicios y familias vinculadas a la actividad minera, quienes advierten sobre el fuerte impacto económico que podría generar la paralización del corredor logístico.
El conflicto se originó tras la decisión de la Justicia riojana de suspender por 30 días el funcionamiento de ese corredor, a la espera de un informe de impacto ambiental por parte de la empresa. Esta medida encendió las alarmas en la región, donde gran parte de la economía depende directa o indirectamente de la minería.
En este contexto, el intendente del departamento Felipe Varela, Hugo Páez, explicó que se llevaron adelante reuniones con funcionarios provinciales para trasladar la preocupación de los vecinos. Durante una asamblea local, también se puso en evidencia el temor creciente a posibles despidos si el conflicto se prolonga en el tiempo.
Por su parte, el diputado departamental Antonio Veragua Massud expresó su respaldo a los manifestantes y subrayó la importancia de la actividad minera para el desarrollo económico de Guandacol y el Valle del Bermejo. En la misma línea, distintos referentes locales coincidieron en la necesidad de alcanzar una solución que permita sostener las fuentes laborales.
La suspensión del encuentro que había sido anticipado días atrás —y que generaba expectativas de diálogo— profundizó la incertidumbre. La comunidad permanece en estado de alerta, con un reclamo firme: respuestas políticas y judiciales que definan el rumbo del proyecto y brinden previsibilidad a quienes dependen de él.
Mientras tanto, el corte en la Ruta 40 continúa y se consolida como el principal foco de un conflicto que combina demandas sociales, decisiones judiciales y un delicado equilibrio entre desarrollo económico y control ambiental.