Crisis en el campo riojano: la industria olivícola pide una emergencia provincial para evitar más pérdidas

La actividad olivícola de La Rioja atraviesa un escenario de creciente preocupación por la caída de las ventas, el deterioro de los precios, el aumento de los costos de producción y los problemas sanitarios que afectan a los olivares tradicionales. Frente a esta situación, la Cámara de Industriales Olivícolas de La Rioja (CIOLAR) solicitó a la Legislatura provincial que declare la Emergencia Económica y Productiva para todo el sector, con especial atención al departamento Arauco, considerado uno de los principales centros de producción y empleo vinculados con esta actividad.

El pedido quedó formalizado mediante una nota fechada el 13 de octubre de 2026, dirigida a la Cámara de Diputados provincial. Desde la entidad manifestaron su disposición a mantener reuniones con las autoridades para explicar la gravedad del panorama y avanzar en medidas concretas que permitan sostener a los productores, las industrias y los trabajadores.

En el documento, la cámara describió una combinación de factores que compromete la rentabilidad de las explotaciones agrícolas e industriales. Entre ellos, mencionó una marcada disminución de la demanda, menores volúmenes de ventas, una caída generalizada de los precios de comercialización y crecientes dificultades para acceder al financiamiento. A este panorama se suma el incremento de los costos operativos, que reduce los márgenes de las empresas y pone en riesgo la continuidad de numerosas unidades productivas.

La preocupación no se limita a los propietarios de los establecimientos. La actividad olivícola sostiene una extensa cadena económica que incluye cosechadores, trabajadores industriales, transportistas, comerciantes y prestadores de servicios. Por esa razón, una profundización de la crisis podría repercutir en distintas localidades de la provincia y afectar los ingresos de numerosas familias riojanas.

Un escenario internacional que complica al sector

La situación de La Rioja también está condicionada por las dificultades que atraviesa la industria olivícola en otros mercados internacionales, particularmente en Europa, donde países como España e Italia tienen una participación destacada en la producción y comercialización de aceite de oliva.

En España, durante 2025 se registró una importante reducción del precio al consumidor del aceite de oliva, mientras que Italia cerró la campaña 2025/2026 con existencias de 195.044 toneladas, un 46,7 por ciento más que en el período anterior, de acuerdo con los datos mencionados en el informe sectorial.

Estos indicadores reflejan un mercado complejo, atravesado por variaciones de precios, dificultades comerciales y elevados costos de producción y financiamiento. Para las empresas riojanas, ese contexto representa un desafío adicional, especialmente cuando deben competir con productores de otros países y afrontar los gastos propios de la actividad en el mercado local.

En ese marco, CIOLAR considera que la intervención del Estado provincial resulta necesaria para evitar que las dificultades actuales se traduzcan en cierres de establecimientos, reducción de las superficies cultivadas y pérdida de puestos de trabajo.

Arauco, en el centro de la preocupación

Uno de los puntos más importantes del reclamo es la situación del departamento Arauco, donde la olivicultura constituye una de las principales actividades económicas y productivas. La producción de aceitunas tiene allí un peso fundamental en la generación de empleo directo e indirecto, además de impulsar el movimiento comercial y la prestación de servicios.

De acuerdo con un diagnóstico del Ministerio de Agricultura realizado en 2016, aproximadamente el 60 por ciento de la aceituna Arauco producida en la provincia provenía de ese departamento.

Por esa razón, la cámara advirtió que una crisis prolongada no afectaría únicamente a las fincas y plantas industriales. También podría repercutir sobre los comercios, los transportistas y las pequeñas empresas que dependen de la actividad durante las distintas etapas de la campaña.

La situación adquiere una relevancia particular por el valor productivo de la variedad Arauco, históricamente vinculada con la identidad olivícola riojana. La continuidad de los olivares tradicionales constituye, por lo tanto, una preocupación económica y también un desafío para preservar una parte importante del patrimonio agrícola provincial.

Enfermedades que amenazan los olivares tradicionales

A las dificultades comerciales se suma otro problema de gravedad: el deterioro sanitario de los cultivos. En su presentación, CIOLAR alertó sobre los efectos de la verticilosis, una enfermedad provocada por el hongo Verticillium dahliae, y sobre la presencia de Xylella fastidiosa, una bacteria que puede causar daños severos en distintas especies vegetales, incluido el olivo.

Según la entidad, estas amenazas sanitarias fueron advertidas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y por otras instituciones técnicas que participan en el Clúster Olivícola Provincial.

Las enfermedades pueden provocar el debilitamiento de las plantas, una disminución de la capacidad productiva y, en los casos más graves, la muerte de los ejemplares afectados. El impacto resulta especialmente preocupante en los olivares tradicionales, donde la recuperación de las plantaciones puede demandar tiempo y recursos económicos que muchos productores no están en condiciones de afrontar.

El INTA Chilecito también había advertido sobre la gravedad de la presencia de Xylella fastidiosa y la ausencia de una cura definitiva. Entre las zonas señaladas por la problemática se encuentra el Valle del Salar de Pipanaco, en el área donde está ubicada Aimogasta.

Ante este escenario, la cámara considera indispensable que una eventual declaración de emergencia incluya un programa específico para recuperar la sanidad y la productividad de los olivares tradicionales de Arauco.

Asistencia financiera, alivio fiscal y protección del empleo

Entre las medidas reclamadas figuran herramientas extraordinarias de asistencia financiera, alivio fiscal y acompañamiento a los productores e industrias que enfrentan dificultades para sostener sus actividades. También se propone implementar acciones destinadas a preservar las fuentes laborales y facilitar la recuperación de los establecimientos afectados.

El planteo apunta a una respuesta coordinada de los poderes públicos, con medidas que contemplen tanto la crisis económica y comercial como los problemas sanitarios que comprometen el futuro de las plantaciones.

Desde CIOLAR sostienen que la magnitud de la situación requiere decisiones que permitan evitar un deterioro mayor de una actividad estratégica para la economía riojana. La entidad, además, manifestó su disposición a aportar información técnica y productiva para contribuir al diseño de las herramientas necesarias.

La preocupación se extiende a otras economías regionales

El reclamo olivícola se suma a las dificultades que atraviesa otro sector fundamental para la producción provincial: la vitivinicultura. En este caso, la Legislatura ya analiza un proyecto de Emergencia Vitivinícola, Productiva y Laboral para el Valle Antinaco-Los Colorados.

La iniciativa, impulsada por la legisladora Gabriela Rodríguez, avanzó en comisión con la participación de representantes del Ministerio de Producción. Durante las reuniones se planteó la necesidad de convocar a productores primarios y secundarios, además de representantes de la Secretaría de Trabajo, para profundizar el análisis de la situación y evaluar posibles respuestas.

También surgieron propuestas para extender el alcance de la emergencia a otros departamentos y solicitar al Congreso nacional una declaración de emergencia vitivinícola en todo el país, ante la caída del consumo y las dificultades comerciales que enfrenta la actividad.

De esta manera, dos sectores históricos de la economía riojana ponen sobre la mesa problemas vinculados con la rentabilidad, los costos y la continuidad de la producción. Mientras avanza el debate legislativo, los productores esperan que los pedidos de emergencia se traduzcan en medidas concretas.

El desafío será encontrar respuestas que permitan sostener el empleo, recuperar la capacidad productiva y proteger a las economías regionales, cuyo funcionamiento resulta fundamental para el desarrollo del interior provincial y el sustento de miles de familias.

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