Un fuerte cruce se produjo durante una reunión de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados, luego de que el legislador de La Libertad Avanza por Misiones, Diego Hartfield, defendiera la reducción de la asistencia estatal destinada a los clubes y las políticas de ajuste impulsadas por el Gobierno nacional.
La particularidad del episodio estuvo en que, durante el debate, algunos de los presentes le recordaron al diputado una etapa de su propia trayectoria deportiva: cuando era adolescente, recibió una beca estatal que le permitió continuar con su carrera como tenista y permanecer durante dos años en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, conocido como CeNARD.
La discusión tuvo lugar mientras representantes de distintas instituciones deportivas exponían ante los legisladores las dificultades económicas que atraviesan los clubes y el impacto que tienen las medidas de ajuste sobre su funcionamiento cotidiano.
Hartfield, quien ocupa la vicepresidencia segunda de la Comisión de Deportes, defendió la necesidad de mantener el equilibrio de las cuentas públicas y respaldó la postura oficial respecto de la reducción de subsidios.
“Nuestra postura es tener las cuentas ordenadas”, sostuvo el diputado durante su intervención. Sin embargo, una de sus frases generó especial repercusión: “Lamentablemente, vivir de subsidios puede tener sus costos”.
El planteo fue rápidamente vinculado con su propia experiencia. Es que Hartfield conoce personalmente el papel que puede cumplir una ayuda estatal en la formación de un deportista de alto rendimiento.
Cuando tenía apenas 16 años, el actual diputado dejó su ciudad natal, Oberá, en la provincia de Misiones, y se trasladó a Buenos Aires con el objetivo de dedicarse de lleno al tenis. En aquel momento obtuvo una beca que le permitió vivir en las instalaciones del CeNARD durante dos años, junto a otros jóvenes que también buscaban desarrollar sus carreras deportivas.
Ese antecedente fue puesto sobre la mesa durante la reunión y generó un momento de tensión. El recuerdo de la beca recibida por Hartfield contrastó con su postura actual respecto del financiamiento estatal destinado a las instituciones deportivas.
El episodio terminó con el diputado levantándose de la reunión y retirándose del lugar, luego del intercambio generado alrededor de su pasado como deportista y su actual posición política.
El debate volvió así a poner en el centro de la escena la discusión sobre el rol del Estado en el deporte. Para los representantes de los clubes, la asistencia pública resulta fundamental para sostener actividades, infraestructura y programas destinados a niños, adolescentes y deportistas que no cuentan con recursos suficientes.
Del otro lado, el oficialismo sostiene que la reducción del gasto público y el orden de las cuentas constituyen una prioridad, incluso cuando esas decisiones implican revisar programas de asistencia y subsidios.
La controversia dejó planteada una pregunta que excede el cruce político: ¿hasta dónde debe llegar el apoyo estatal para acompañar a quienes buscan desarrollarse en el deporte? El caso de Hartfield sumó un elemento particular a esa discusión, porque su propia trayectoria como tenista estuvo vinculada en su juventud con una herramienta de asistencia pública que hoy cuestiona desde su rol como legislador.