
La ciudad atraviesa horas de profundo dolor y consternación tras confirmarse, este lunes, el fallecimiento de una beba que había sido atacada brutalmente por un perro en un barrio urbano. El hecho generó una fuerte conmoción social y volvió a encender el debate sobre la problemática de los animales sueltos y la responsabilidad en materia de seguridad y prevención.
La menor fue trasladada de urgencia al Hospital de la Madre y el Niño luego del ataque, donde ingresó en estado crítico. Desde el primer momento, el equipo médico desplegó todos los esfuerzos posibles para estabilizarla, aunque las lesiones sufridas eran de extrema gravedad. Pese a la atención intensiva y al trabajo constante de los profesionales de la salud, con el paso de las horas el cuadro se tornó irreversible y se confirmó el fallecimiento.
De acuerdo con la reconstrucción preliminar de lo ocurrido, el ataque se produjo cuando la familia de la beba descendía de un vehículo frente al domicilio de un familiar. En ese instante, un perro se abalanzó de manera sorpresiva sobre la niña y la mordió violentamente en el rostro, sin dar tiempo a que los adultos pudieran reaccionar y evitar la agresión. La escena fue desesperante y generó momentos de gran angustia entre los presentes.
El parte médico detalló que la beba presentaba lesiones gravísimas en la zona craneal, con múltiples fracturas y perforaciones que comprometieron directamente el cerebro. Estas heridas provocaron derrames internos de extrema gravedad, lo que derivó en un diagnóstico de muerte cerebral. Finalmente, y pese a los intentos por mantenerla con vida, se confirmó su deceso, causando un impacto profundo no solo en su familia, sino también en toda la comunidad.
Según los primeros datos recabados, el animal involucrado sería un perro callejero que deambulaba por la zona. Tras el ataque, el perro fue sacrificado en el lugar, como medida inmediata ante la gravedad del hecho. Personal policial intervino rápidamente, tomó declaración a los familiares y dio inicio a las actuaciones correspondientes con el objetivo de esclarecer las circunstancias del ataque y determinar si existían antecedentes o denuncias previas relacionadas con el animal o con la presencia de perros sueltos en el barrio.
El caso generó una fuerte repercusión entre los vecinos, que expresaron su preocupación y reclamaron mayores controles, campañas de concientización y políticas públicas que aborden de manera integral la problemática de los animales en situación de calle. Muchos coincidieron en que se trata de una realidad que se repite en distintos puntos de la ciudad y que, en esta oportunidad, terminó de la manera más trágica.
Mientras avanza la investigación, la ciudad acompaña con dolor a la familia de la beba, en una jornada marcada por el silencio, la tristeza y el pedido colectivo de que hechos como este no vuelvan a repetirse. La tragedia deja una herida profunda y una advertencia que interpela a toda la sociedad.