
El desarrollo de uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la Argentina atraviesa un momento de profunda incertidumbre. El reactor CAREM 25, considerado el primer reactor modular pequeño diseñado íntegramente en el país y pensado para abastecer de energía eléctrica a una ciudad de tamaño medio, permanece paralizado mientras comienzan a evidenciarse signos de deterioro tanto en su infraestructura como en los equipos destinados a su funcionamiento.
En el predio donde se construye la central, ubicado en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate, la falta de mantenimiento ya genera consecuencias visibles. Sectores de la obra presentan acumulación de agua debido a la ausencia de sistemas de drenaje operativos, mientras que áreas completas muestran un evidente abandono. Incluso componentes de altísimo valor económico y tecnológico, adquiridos para la etapa final del proyecto, permanecen almacenados sin las condiciones ideales de conservación, luego de que gran parte del personal técnico especializado fuera desvinculado.
Cuando comenzó la actual gestión nacional, el CAREM registraba un importante nivel de avance. La obra civil superaba el 80 por ciento de ejecución y cerca de dos tercios del proyecto total ya estaban completados. La planificación original contemplaba que el reactor pudiera iniciar sus operaciones durante el año 2028. Sin embargo, la suspensión de los trabajos no solo retrasa ese objetivo, sino que también incrementa el riesgo de pérdidas económicas, ya que la infraestructura y los materiales requieren un mantenimiento constante para evitar daños irreversibles.
A este escenario se suma la salida de numerosos especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica, quienes abandonaron sus funciones luego del deterioro salarial y la reducción de recursos destinados al organismo. Muchos de esos profesionales, con años de experiencia y formación altamente especializada, pasaron a desempeñarse en empresas privadas vinculadas al sector energético, lo que representa una importante fuga de conocimiento acumulado durante décadas.
Paralelamente, el Gobierno nacional impulsa nuevas inversiones privadas destinadas al desarrollo de proyectos nucleares. Este cambio de estrategia genera interrogantes dentro del ámbito científico y tecnológico, donde distintos especialistas advierten sobre el riesgo de abandonar capacidades estratégicas construidas a lo largo de varias generaciones.
La preocupación no se limita únicamente al CAREM. Otros programas considerados fundamentales para el desarrollo nuclear argentino también atraviesan dificultades. Entre ellos se encuentra el reactor multipropósito RA-10, destinado a la producción de radioisótopos para uso médico e industrial, y el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, donde funciona la planta de enriquecimiento de uranio. Ambos proyectos forman parte de un entramado científico que permitió al país posicionarse entre el reducido grupo de naciones capaces de dominar todo el ciclo del combustible nuclear, desde la extracción del mineral hasta su enriquecimiento.
Especialistas del sector sostienen que la interrupción de estas iniciativas podría significar la pérdida de una ventaja tecnológica construida durante más de cuatro décadas de inversión pública, investigación y formación de recursos humanos altamente calificados. También alertan que recuperar ese nivel de desarrollo demandaría muchos años y una inversión considerablemente mayor.
En las últimas semanas, además, surgieron cuestionamientos tras conocerse directivas internas que habilitan visitas de potenciales inversores nacionales y extranjeros a instalaciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La medida permite que personas o empresas interesadas puedan solicitar información técnica y recorrer distintos establecimientos vinculados al organismo. Para algunos referentes del sector, esta política abre un nuevo debate sobre el destino de activos considerados estratégicos para la soberanía tecnológica del país.
Mientras el tiempo avanza y las obras continúan detenidas, crece la incertidumbre sobre el futuro de uno de los proyectos científicos más importantes de la Argentina y sobre el rumbo que adoptará la política nuclear en los próximos años.