
Desde el corazón de la Patagonia, mientras el fuego avanza sobre bosques y zonas pobladas, los brigadistas de Parques Nacionales alzaron su voz para visibilizar una realidad que, aseguran, se arrastra desde hace años. En medio de los incendios que afectan a distintos puntos de la provincia de Chubut y otras regiones del sur argentino, los trabajadores que enfrentan las llamas reclamaron al Gobierno nacional una respuesta urgente a sus demandas laborales básicas: salarios dignos, estabilidad y previsión social acorde al riesgo que asumen a diario.
El reclamo fue expresado públicamente desde Lago Menéndez, donde brigadistas de distintos Parques Nacionales difundieron un mensaje directo y contundente. Allí advirtieron que su situación laboral es precaria y que, pese al paso del tiempo, no se han encontrado soluciones estructurales. Según manifestaron, no se trata de pedidos extraordinarios, sino de condiciones mínimas para quienes arriesgan su integridad física protegiendo los recursos naturales y a las comunidades cercanas.
Los salarios actuales de los brigadistas oscilan entre los 650.000 y los 850.000 pesos mensuales, montos que quedan por debajo del costo de la canasta básica en la región patagónica. Esta situación resulta aún más crítica si se tiene en cuenta la naturaleza del trabajo que realizan: jornadas extensas, exposición permanente al peligro, esfuerzo físico extremo y condiciones climáticas adversas. A pesar de ello, perciben ingresos inferiores incluso a los de trabajadores administrativos del mismo organismo.
Uno de los puntos centrales del conflicto es la falta de actualización salarial. Las paritarias no se reabren para este sector desde el año 2022 y, durante 2024, los brigadistas fueron directamente excluidos de las negociaciones salariales sectoriales. Esta decisión profundizó el deterioro de su poder adquisitivo y encendió el malestar en un contexto marcado por la emergencia ambiental.
Ante esta situación, legisladores patagónicos presentaron recientemente una iniciativa para actualizar los salarios de manera urgente, en el marco de un proyecto que propone declarar la emergencia ígnea, ambiental y socioeconómica en la región. La propuesta contempla el reconocimiento extraordinario del trabajo de brigadistas y personal afectado a la emergencia por un período mínimo de 180 días, teniendo en cuenta el alto riesgo que implica su tarea.
Mientras el debate político avanza, el fuego no da tregua. Los focos activos se multiplican y, además de las zonas más visibilizadas como El Hoyo y Puerto Patriada, también se registran incendios en el Parque Nacional Los Glaciares, Lago Menéndez, Parque Nacional Los Alerces, El Bolsón y Epuyén. A este escenario se suman condiciones meteorológicas desfavorables, con temperaturas elevadas, baja humedad y fuertes ráfagas de viento que dificultan el control de las llamas.
En ese contexto, el reclamo de los brigadistas cobra una dimensión aún más profunda. No solo piden mejores salarios, sino reconocimiento, estabilidad laboral y un sistema de jubilación acorde al desgaste físico y emocional que implica combatir incendios año tras año. Entre el fuego que avanza y la incertidumbre laboral, quienes cuidan los bosques exigen respuestas concretas y urgentes, mientras continúan cumpliendo una tarea esencial para toda la sociedad.