La política de defensa del gobierno de Javier Milei volvió a quedar en el centro de la escena tras conocerse un contrato por más de 33 millones de dólares destinado al entrenamiento de pilotos instructores argentinos. La información surge de una publicación oficial del U.S. Department of Defense, donde se detalla la adjudicación a la empresa privada Top Aces Corp., con sede en Mesa, Arizona.
Según el documento, el contrato es de precio fijo por un total de 33.193.783 dólares y contempla la capacitación de pilotos vinculados al sistema de armas F-16. El entrenamiento se realizará en territorio argentino, comenzará durante este año y se extenderá hasta el 30 de junio de 2029, un plazo que supera ampliamente el mandato presidencial actual. Además, se aclara que cerca de 22 millones de dólares se abonarán en el mismo momento de la adjudicación, lo que reavivó cuestionamientos por el impacto inmediato en las cuentas públicas.
Frente a las primeras críticas, el Gobierno salió a aclarar que este monto no representa un gasto adicional, sino que forma parte del paquete global —estimado en más de 300 millones de dólares— que incluye la compra de 24 aeronaves a Dinamarca, junto con capacitaciones y otros servicios asociados. Desde el área de Defensa sostuvieron que se trata de una etapa prevista en el programa integral acordado entre ambos países, enmarcado en la denominada LOA, o carta de acuerdo.
Las autoridades también explicaron que la formación de pilotos de combate se estructura en diversas fases: entrenamiento teórico, preparación física, uso de entrenadores terrestres, simuladores y vuelos reales. De hecho, desde mediados de 2025 técnicos de la Fuerza Aérea Argentina ya participan en cursos vinculados al mantenimiento de las aeronaves, desde los motores hasta los sistemas electrónicos. Incluso, hacia fines del año pasado, pilotos y técnicos comenzaron prácticas junto al 305th Rescue Squadron en el estado de Arizona.
Sin embargo, pilotar los aviones plantea nuevos desafíos. Las aeronaves aún no están plenamente operativas, su mantenimiento es costoso y cada hora de vuelo puede oscilar entre los 10.000 y 15.000 dólares. En un contexto de fuerte ajuste fiscal, dentro de las Fuerzas Armadas crece la pregunta sobre si habrá recursos suficientes para sostener ese nivel de entrenamiento.
La capacitación principal se desarrollará en el Área Material Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, donde arribarán instructores —en su mayoría militares retirados de Estados Unidos— pertenecientes a la empresa contratada, que también presta servicios a países de la OTAN, como Alemania.
Las críticas no tardaron en llegar desde la oposición. El exministro de Defensa Agustín Rossi cuestionó que la formación quede en manos de una firma privada y sostuvo que el acuerdo evidencia lo oneroso del convenio y la dependencia generada respecto de Washington. También recordó que existían alternativas, como aeronaves de origen chino, más económicas, nuevas y con mejores condiciones de financiamiento.
En paralelo, Milei visitó Río Cuarto a fines del año pasado junto al ministro Luis Petri y su hermana Karina Milei para mostrarse con los primeros seis aviones ya entregados. Allí calificó la compra como “histórica” y habló de las “fuerzas del cielo” como símbolo del nuevo rumbo del país, una definición que, lejos de cerrar el debate, profundizó las miradas críticas sobre soberanía, costos y prioridades estratégicas.
Mientras tanto, los acuerdos de cooperación militar continúan y el flujo de dólares sigue en aumento, en un escenario donde cada decisión en materia de defensa se analiza con lupa, tanto por su impacto económico como por sus implicancias políticas y geopolíticas.