
La llegada de diciembre trae consigo no solo el clásico espíritu festivo, sino también un análisis inevitable del costo de celebrar la Navidad. Este año, la canasta navideña en la Argentina registró un incremento del 27% respecto al período anterior, un dato que obliga a muchas familias a ajustar sus estrategias de compra. Sin embargo, y pese a las subas, las promociones y los descuentos continúan siendo herramientas fundamentales para que los consumidores puedan sortear el impacto en sus bolsillos.
Según un reciente informe, la variación de precios se siente de manera distinta dependiendo del tipo de producto, su fabricación y su origen. En el caso de la decoración navideña, el aumento interanual fue del 12%, aunque dentro de ese promedio se observaron contrastes marcados. Los pesebres de nueve piezas lideraron las subas con un 28%, seguidos muy de cerca por los juegos de luces cálidas LED con un 27%, y las clásicas guirnaldas verdes con un 18%. En contrapartida, algunos adornos mostraron una sorprendente baja: las coronas navideñas cayeron un 17% y los sets de 24 piezas decorativas retrocedieron un 29%. Con estos movimientos, el valor total de los ocho artículos analizados pasó de $377.504 a $423.955.
En el rubro alimenticio, las subas fueron aún más pronunciadas. La torta española de frutos secos encabezó los aumentos con un 47%, seguida por el pan dulce con frutas con un 44% y el turrón blando de almendra con un 38%. Por otro lado, el pan dulce con chips de chocolate apenas subió un 9%, las garrapiñadas de maní lo hicieron un 7% y el champagne prácticamente no se movió, con un incremento de solo el 1%. Como resultado, el valor promedio de los 12 productos relevados subió de $75.013 a $95.401 en el último año.
Un dato clave que arrojó el estudio es que dos de los tres productos que más aumentaron dentro de la canasta son importados. Mientras tanto, la apertura del mercado ayudó a contener los precios de varios artículos de decoración, pero los alimentos de origen externo siguieron siendo sensibles al tipo de cambio y a la disponibilidad de stock.
Frente a este panorama, los hábitos de consumo muestran una tendencia clara: el 74% de los compradores prioriza promociones y descuentos para sus compras navideñas. Más atrás quedan quienes recurren a cuotas (9%) o quienes aprovechan beneficios por pago con débito o QR (7%). Las compras, además, se concentran en plazos cada vez más cortos: un 44% de los consumidores comienza a comprar una semana antes, mientras que un 21% espera hasta el último fin de semana previo a las fiestas.
En cuanto a los métodos de pago, la tarjeta de crédito sigue siendo protagonista: el 61% financia sus compras con este medio, un 16% aguarda el ingreso del aguinaldo y un 12% utiliza rendimientos de cuentas remuneradas.
En este contexto de subas moderadas pero sensibles, especialistas señalan que el mercado muestra un comportamiento más maduro. La búsqueda activa de promociones y financiamiento revela consumidores atentos, informados y estratégicos. Y, frente a esta realidad económica, todo indica que las propuestas comerciales que ofrezcan descuentos fuertes y planes de pago accesibles serán determinantes para impulsar las ventas y sostener el espíritu festivo sin perder de vista el bolsillo.