En la antesala de una sesión clave del Senado, donde se debatirá la reforma de la Ley de Tierras impulsada por el Gobierno nacional, la senadora riojana Florencia López expresó un fuerte rechazo a la iniciativa y sostuvo que las modificaciones propuestas podrían tener profundas consecuencias para el futuro del país y, especialmente, para las provincias con territorios estratégicos y de frontera.
Durante un intercambio público con la senadora por Neuquén, Nadia Márquez, ambas legisladoras expusieron posiciones completamente opuestas sobre el alcance del proyecto. Mientras el oficialismo defendió la propuesta como una herramienta para fortalecer el derecho a la propiedad privada y generar condiciones favorables para atraer inversiones, López sostuvo que la iniciativa forma parte de un proceso de desregulación que, según su visión, pone en riesgo la soberanía nacional.
La representante de La Rioja afirmó que permitir una mayor flexibilización en la adquisición de tierras rurales por parte de capitales extranjeros constituye una decisión de enorme trascendencia. A su entender, el territorio no debe analizarse únicamente desde el punto de vista económico o comercial, sino también como un recurso estratégico vinculado a la seguridad nacional y al desarrollo futuro del país.
En ese sentido, remarcó que provincias como La Rioja poseen características particulares debido a su ubicación geográfica y a la presencia de recursos naturales fundamentales. Explicó que, en regiones áridas, la tierra representa mucho más que una superficie productiva, ya que alberga recursos esenciales como el agua subterránea, indispensable para el desarrollo de las comunidades y de las actividades económicas.
La senadora consideró además que la reforma no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un conjunto de medidas económicas implementadas por el Gobierno nacional. Según expresó, iniciativas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y otras políticas de desregulación responden a una misma estrategia orientada a modificar el modelo de administración de los recursos naturales y del territorio argentino.
Otro de los aspectos que cuestionó fue la ausencia, a su criterio, de mecanismos que obliguen a quienes adquieran grandes extensiones de tierras a desarrollar proyectos productivos concretos. López advirtió que la normativa, tal como está planteada, no garantiza inversiones que generen empleo ni promuevan el desarrollo regional, y podría favorecer la adquisición de campos con fines meramente especulativos.
Asimismo, manifestó preocupación por la posibilidad de que determinadas modificaciones relacionadas con el uso del suelo generen incentivos para operaciones inmobiliarias sobre terrenos afectados por incendios rurales. Según indicó, la flexibilización de las restricciones podría facilitar cambios en el destino de esas tierras y abrir la puerta a maniobras especulativas que terminen beneficiando a grandes inversores.
Durante el debate también formuló críticas al tratamiento legislativo del proyecto. Señaló que el texto sufrió numerosas modificaciones a lo largo de su discusión parlamentaria y sostuvo que esos cambios reflejan negociaciones políticas permanentes entre el oficialismo y otros bloques legislativos, lo que, a su entender, dificultó un análisis profundo y transparente de la iniciativa.
Por su parte, la senadora Nadia Márquez defendió la posición del Gobierno y rechazó los cuestionamientos vinculados a una eventual pérdida de soberanía. Argumentó que la Constitución Nacional establece que los recursos naturales continúan bajo la administración de las provincias y afirmó que la reforma busca brindar mayor seguridad jurídica a los inversores, generando condiciones para impulsar la actividad económica y la creación de empleo.
También consideró que las modificaciones introducidas al proyecto forman parte del funcionamiento habitual del proceso legislativo, donde los distintos bloques negocian cambios para alcanzar consensos antes de la votación definitiva.
El debate adquiere una importancia especial para La Rioja, una provincia frecuentemente mencionada cuando se discute la legislación sobre tierras rurales debido a su condición de territorio cordillerano y fronterizo. En ese contexto, volvió a tomar relevancia el histórico conflicto por las tierras de Valle Hermoso, en el departamento Vinchina, citado como un ejemplo de las tensiones existentes entre la propiedad privada, la protección del territorio y los derechos de las comunidades que habitan esas zonas desde hace generaciones.
En los últimos días, diversos dirigentes políticos, organizaciones sociales y pobladores riojanos manifestaron públicamente su rechazo a la reforma. Incluso, habitantes de Valle Hermoso suscribieron un acta en la que reafirmaron su posesión ancestral sobre esas tierras y expresaron su preocupación por los posibles efectos que tendría una modificación de la legislación vigente.
De esta manera, la votación que se desarrollará en el Senado no solo definirá el futuro de una norma vinculada a la propiedad de las tierras rurales, sino que también marcará un nuevo capítulo en un debate que enfrenta dos visiones contrapuestas sobre el desarrollo, la inversión, la soberanía y la administración de los recursos estratégicos de la Argentina.