
Las centrales obreras vuelven a ocupar la calle en un escenario de fuerte tensión política y social. La Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina convocaron a una movilización frente al Congreso para expresar su rechazo a la reforma laboral que será debatida en el Senado. La protesta en la ciudad de Buenos Aires se realizará por la tarde, con un cese parcial de actividades desde las 13 y una concentración prevista para las 14:30.
Las jornadas de lucha comenzaron días atrás en el interior del país. En Córdoba, sindicatos se manifestaron frente a la Casa de Gobierno provincial, donde cuestionaron no solo el contenido del proyecto oficialista sino también la postura de los gobernadores que participaron en negociaciones previas con el Ejecutivo nacional. Posteriormente, en Rosario, más de un centenar de gremios protagonizaron una multitudinaria marcha desde la Plaza 25 de Mayo hasta la Plaza San Martín. Allí confluyeron organizaciones como la UOM, ATE, la Federación Aceitera y ambas CTA. Sin embargo, la CGT Regional de esa ciudad no acompañó la convocatoria, marcando diferencias en la estrategia sindical.
En la capital del país, la conducción cegetista apuesta a una fuerte demostración en las calles, aunque sin convocar —por ahora— a un paro nacional total. Según trascendió en ámbitos sindicales, esa herramienta quedaría reservada para una etapa posterior, en caso de que el proyecto avance hacia la Cámara de Diputados. Para la central obrera, la iniciativa oficial no representa una modernización del sistema laboral, sino un recorte de derechos históricos conquistados por los trabajadores.
La movilización no será exclusivamente gremial. También confirmaron su presencia espacios políticos y organizaciones sociales, entre ellas sectores del peronismo y partidos de izquierda, lo que anticipa una jornada de alto contenido político frente al Palacio Legislativo.
En cuanto al impacto en los servicios, la jornada traerá complicaciones. Los Metrodelegados anunciaron la suspensión total del servicio de subte y premetro a partir de las 21. En el sector aéreo, la adhesión de pilotos y tripulantes de cabina provocará cancelaciones y demoras en vuelos comerciales. Además, habrá paralización en actividades marítimas y portuarias por la medida adoptada por sindicatos del sector, así como interrupciones en tareas viales y de mantenimiento de obras públicas.
En contraste, el servicio de colectivos funcionará con normalidad luego de que el Gobierno dictara la conciliación obligatoria en el conflicto salarial con la UTA, evitando así su adhesión a la protesta.
Desde ATE, su secretario general advirtió que los gobernadores que respalden la reforma asumirán un alto costo político y llamó a las provincias a “defender los derechos laborales”. Mientras el Senado se prepara para el debate, las calles se convierten en el escenario donde el movimiento obrero busca hacer oír su voz en defensa de lo que considera conquistas fundamentales.