Inflación, cambios en pausa y reordenamiento en el Indec: el Gobierno redefine su estrategia

A pesar de los anuncios previos, el Gobierno nacional decidió postergar la implementación de la nueva metodología para medir la inflación en la Argentina. La confirmación llegó por boca del ministro de Economía, Luis Caputo, quien explicó que el cambio en la fórmula del Índice de Precios al Consumidor no se aplicará en el corto plazo, aun cuando estaba previsto que entrara en vigencia este martes 10.

En declaraciones públicas, Caputo sostuvo que el Ejecutivo optó por mantener el índice actual hasta que el proceso de desinflación esté plenamente consolidado. Según argumentó, modificar la medición en esta etapa podría generar cuestionamientos sobre la legitimidad de la baja inflacionaria, incluso si esa reducción responde —según su visión— a las políticas implementadas por el Gobierno. En ese sentido, señaló que, con el déficit fiscal eliminado y sin emisión monetaria, la inflación local tenderá a alinearse con la inflación internacional. Bajo ese escenario, un cambio de índice podría ser interpretado como una maniobra estadística y no como el resultado de una política económica sostenida.

El ministro también se refirió al impacto político y comunicacional que podría tener una modificación en la conducción del organismo estadístico en medio de este proceso. Explicó que un recambio en la titularidad del Indec, mientras se trabaja en la desaceleración de los precios, podría alimentar sospechas sobre la transparencia de los datos oficiales.

En paralelo a esta definición, Caputo confirmó un cambio clave en la conducción del instituto. Pedro Lines asumirá como nuevo titular del Indec tras la salida de Marco Lavagna, quien presentó su renuncia en las últimas horas. De acuerdo con lo expresado por el propio ministro, la decisión de Lavagna estuvo directamente vinculada a la postergación del nuevo índice. El funcionario saliente impulsaba la implementación inmediata de la nueva metodología, mientras que desde el Ejecutivo se consideró más prudente demorar ese paso.

La renuncia de Lavagna se produce en un contexto sensible para el organismo. A pocos días de la difusión de datos inflacionarios que iban a marcar el inicio de una nueva etapa técnica, el Indec atravesaba además tensiones internas derivadas del congelamiento salarial, una situación que afectó el clima laboral y generó malestar entre los trabajadores.

Lavagna había asumido al frente del instituto a fines de diciembre de 2019 y su gestión estuvo atravesada por un proceso de revisión y actualización de las herramientas estadísticas. Su salida coincide con un momento considerado crucial desde el punto de vista técnico, ya que el renovado Índice de Precios al Consumidor estaba listo para entrar en funcionamiento.

Con este escenario, el Gobierno redefine su hoja de ruta: prioriza la continuidad metodológica, posterga cambios estructurales en la medición de la inflación y apuesta a consolidar primero la desaceleración de los precios. Mientras tanto, el recambio en el Indec abre una nueva etapa institucional, marcada por el desafío de sostener la credibilidad estadística en un contexto económico y social de alta sensibilidad.

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