
La Fragata ARA Libertad regresó este domingo 23 de noviembre al puerto de Buenos Aires, cerrando una travesía que formó parte del 53º Viaje de Instrucción de la Armada Argentina. Su llegada, como ocurre cada año, generó un clima de emoción y orgullo: familiares, autoridades y vecinos se reunieron desde temprano para recibir al emblemático buque escuela, que volvió al país tras una de las navegaciones más extensas de los últimos tiempos.
El regreso no fue uno más. La Fragata completó una imponente circunnavegación de 39.700 kilómetros, recorriendo 10 puertos internacionales y navegando durante 169 días sin interrupciones. Su itinerario la llevó por destinos estratégicos de Europa, América del Norte y el Caribe. Entre los puntos visitados se destacan Brasil, España, Noruega, Alemania, Países Bajos, Portugal, Costa Rica, Estados Unidos y República Dominicana, una ruta que no solo cumplió fines académicos, sino también diplomáticos y de representación nacional.
La aventura comenzó el 7 de junio, cuando el buque zarpó rumbo a Recife, Brasil, dando inicio al primero de los dos cruces del océano Atlántico previstos para esta misión. A bordo viajaron 270 tripulantes: 27 oficiales, 51 guardiamarinas en comisión y 192 suboficiales y cabos. También participaron invitados de fuerzas nacionales e instituciones internacionales con las que Argentina mantiene acuerdos de cooperación. Cada uno de ellos formó parte de un despliegue que combina disciplina, formación académica y el intercambio cultural que caracteriza a este histórico navío.
Entre los guardiamarinas que descendieron este domingo en Buenos Aires se encuentra un nombre que resonó especialmente en La Rioja: Benjamín Tobías Carrión Zevallos, joven de 23 años oriundo de Milagro, departamento General Ocampo, quien se convirtió en el primer riojano en participar de este tradicional viaje de instrucción.
Carrión, quien ingresó a la Armada en 2021, completó su formación en la Escuela Naval Militar y fue seleccionado para integrar esta travesía internacional. Antes de partir, había expresado su emoción por la misión: “Navegar en la Fragata Libertad es navegar en historia viva”, dijo, destacando además la responsabilidad que implica izar el pabellón nacional en puertos extranjeros. Su objetivo, aseguró, era representar a La Rioja “con honor” y motivar a otros jóvenes a seguir caminos vinculados al servicio naval.
La misión que culminó este domingo no solo buscó reforzar la formación profesional y práctica de los futuros oficiales, sino también actuar como embajada itinerante del país, promoviendo lazos de amistad y cooperación con cada puerto visitado. Con este regreso, Benjamín Carrión cierra una etapa fundamental en su carrera naval y suma un capítulo histórico para su provincia, que por primera vez contó con un representante a bordo del buque escuela más emblemático de la Argentina.