La inflación volvió a desacelerarse y alcanzó su nivel más bajo del año

La inflación de mayo registró una nueva desaceleración y se ubicó en el 2,1 por ciento, consolidando una tendencia descendente que comenzó después del pico observado en marzo. El dato representa una noticia relevante para la economía argentina, ya que refleja una moderación en el ritmo de aumento de los precios y se posiciona como uno de los registros más bajos de los últimos meses.

Con este resultado, la variación acumulada en lo que va del año alcanzó el 14,7 por ciento, mientras que la comparación interanual mostró un incremento del 33,2 por ciento. Además, el índice mensual se redujo medio punto porcentual respecto de abril, cuando la inflación había sido del 2,6 por ciento.

La evolución de los precios muestra una desaceleración sostenida. En marzo, el índice había trepado al 3,4 por ciento, pero desde entonces comenzó un proceso de moderación que continuó durante abril y mayo. El dato también llamó la atención de los analistas porque coincidió con el índice registrado en la Ciudad de Buenos Aires, pese a que ambos utilizan metodologías de ponderación diferentes para medir el impacto de los distintos rubros sobre el costo de vida.

Entre los sectores que más aumentaron durante mayo se destacó Comunicación, con una suba del 3,4 por ciento impulsada principalmente por los incrementos en los servicios de telefonía. En segundo lugar se ubicó Educación, que registró una variación del 2,9 por ciento.

Por el contrario, los menores incrementos se observaron en los rubros de Prendas de vestir y calzado, con apenas un 0,3 por ciento, y Bebidas alcohólicas y tabaco, que avanzaron un 0,8 por ciento.

Al analizar las distintas categorías, los precios estacionales encabezaron las subas con un incremento del 3,5 por ciento. En este comportamiento influyó especialmente el fuerte aumento de algunas verduras, aunque parte de esa presión fue compensada por la baja registrada en varias frutas. Los precios regulados crecieron un 2,4 por ciento, mientras que la denominada inflación núcleo se ubicó en 1,9 por ciento, perforando por primera vez en mucho tiempo la barrera del 2 por ciento.

Otro aspecto destacado es que el resultado final fue incluso mejor al esperado por gran parte del mercado. Diversas consultoras privadas proyectaban una inflación cercana al 2,3 por ciento, con estimaciones que oscilaban entre el 2,1 y el 2,4 por ciento.

Sin embargo, detrás del promedio general existen diferencias importantes entre productos. Algunos alimentos registraron aumentos significativos durante el mes. El caso más llamativo fue el tomate, que experimentó una suba superior al 60 por ciento. También aumentaron la lechuga, la papa, la cebolla y la batata, reflejando el impacto de factores estacionales sobre frutas y verduras.

En el rubro lácteos también se observaron incrementos relevantes. Productos como el dulce de leche, la manteca, la leche entera, distintos tipos de quesos y el yogur registraron aumentos superiores al promedio general de la inflación.

Las proyecciones para los próximos meses mantienen un tono moderadamente optimista. Diversos analistas estiman que la tendencia de desaceleración podría continuar y que la inflación mensual podría acercarse o incluso perforar el umbral del 2 por ciento durante el segundo semestre. De confirmarse ese escenario, el Gobierno lograría sostener una de sus principales metas económicas, aunque el desafío seguirá siendo trasladar esa mejora estadística al bolsillo de los consumidores, que aún enfrentan aumentos sensibles en productos esenciales de la vida cotidiana.

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