
La tensión dentro de La Libertad Avanza atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la llegada al poder de Javier Milei. La pelea entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem dejó de ser un rumor interno y pasó a convertirse en un conflicto abierto, cargado de acusaciones, operaciones cruzadas y fuertes pases de factura dentro del oficialismo.
En la Casa Rosada reconocen por lo bajo que la situación ya es “insostenible”. El detonante fue la aparición de mensajes ofensivos publicados desde una cuenta anónima de redes sociales que apuntaba directamente contra Milei y su hermana Karina, con agravios personales y filtraciones de información sensible del Gobierno. Desde el entorno de Santiago Caputo sostienen que detrás de esa cuenta habría personas vinculadas al espacio político de los Menem y sectores cercanos al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
La guerra interna tendría además un trasfondo mucho más profundo: la disputa por el control de áreas clave del poder, especialmente la Justicia y la estructura política del Gobierno. Mientras Caputo habría mantenido cercanía con el juez Ricardo Lorenzetti y promovido el desembarco de Ariel Lijo en la Corte Suprema, el sector alineado con Karina Milei y Martín Menem habría fortalecido vínculos con Rosatti y otros actores del poder judicial.
El silencio del Presidente frente al conflicto sorprende incluso dentro de su propio espacio. Hasta ahora Milei evitó intervenir públicamente y suspendió la habitual mesa política donde coincidían Karina Milei, Santiago Caputo, Martín Menem y otros funcionarios. En Balcarce 50 admiten que el clima interno está completamente deteriorado y que nadie quiere escalar aún más la crisis.
En paralelo, el conflicto también se mezcla con la incertidumbre alrededor del jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien enfrenta cuestionamientos por su situación patrimonial y podría quedar comprometido judicialmente. Dentro del oficialismo ya circulan nombres para un eventual reemplazo, y algunos sectores impulsan a dirigentes cercanos a los Menem para ocupar ese lugar estratégico, algo que Santiago Caputo buscaría impedir.
La ministra Patricia Bullrich, mientras tanto, observa el enfrentamiento desde afuera y con cierta comodidad política. En los últimos días incluso tomó distancia de Karina Milei y deslizó críticas hacia Adorni, profundizando la sensación de fractura dentro del oficialismo.
Lo que comenzó como diferencias internas terminó convirtiéndose en una batalla por influencia, manejo político y control de espacios de poder. En el entorno presidencial admiten que la convivencia dentro del llamado “triángulo de hierro” atraviesa su peor momento y que el conflicto, lejos de apagarse, sigue creciendo día tras día.