
La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete volvió a quedar en el centro de una fuerte disputa política dentro del oficialismo. Mientras desde el entorno presidencial buscan sostenerlo en el cargo, sectores encabezados por Patricia Bullrich plantean cuestionamientos y presionan para que se revise su permanencia, generando un escenario de tensión que atraviesa al Gobierno y al Congreso.
En medio de esa pelea interna, Adorni quedó ubicado en una posición incómoda, dependiendo del respaldo del presidente Javier Milei y de su hermana Karina Milei, quienes continúan defendiendo su continuidad. La Casa Rosada incluso organizó una reunión con senadores oficialistas para mostrar apoyo al funcionario y transmitir una señal de unidad frente a los cuestionamientos opositores.
Sin embargo, la ausencia de Patricia Bullrich en ese encuentro volvió a evidenciar las diferencias dentro del espacio gobernante. La senadora, que además cumple un rol clave en las negociaciones parlamentarias, no participó de la foto de respaldo y argumentó que debía concentrarse en las reuniones legislativas vinculadas al futuro político de Adorni.
El conflicto sumó otro episodio cuando se anunció una supuesta suspensión de la presentación del jefe de Gabinete en el Senado, prevista para los primeros días de julio. Desde ese sector se había señalado que el informe de gestión no tenía sentido debido a la falta de consultas parlamentarias, pero horas después Adorni contradijo esa versión y aseguró que estaba dispuesto a presentarse ante la Cámara alta.
La diferencia de posturas volvió a dejar expuesta la falta de coordinación interna y mostró que la discusión por el futuro del funcionario continúa abierta.
La situación de Adorni también está condicionada por cuestionamientos relacionados con investigaciones que involucran su patrimonio y que generaron pedidos de explicaciones desde distintos sectores políticos. Frente a ese escenario, el oficialismo trabaja en el Congreso para evitar que avancen iniciativas opositoras que buscan impulsar una interpelación y poner en discusión su continuidad.
En ese marco, Karina Milei tomó protagonismo al convocar a legisladores oficialistas y buscar una demostración pública de respaldo. Aunque algunos senadores mostraron incomodidad con la convocatoria, varios participaron del encuentro y acompañaron la estrategia de apoyo al jefe de Gabinete.
Por su parte, Bullrich mantiene una postura ambigua: públicamente expresó críticas hacia Adorni, pero al mismo tiempo participa de las negociaciones para evitar que sea desplazado por una decisión del Congreso. Esa contradicción alimenta las especulaciones sobre las verdaderas motivaciones detrás de su posición.
El oficialismo logró ganar tiempo y postergar una discusión inmediata, pero las negociaciones parlamentarias se volvieron más complejas. La continuidad de Adorni dejó de ser solamente una cuestión administrativa y pasó a convertirse en una muestra de las tensiones internas que atraviesan al Gobierno.
Mientras tanto, el jefe de Gabinete continúa en funciones, respaldado por el núcleo más cercano al Presidente, aunque rodeado por una disputa política que sigue creciendo dentro y fuera de la Casa Rosada.