
El turismo volvió a convertirse en uno de los grandes impulsores de la economía de La Rioja durante el receso invernal. Entre el 6 y el 26 de julio, la provincia recibió un importante flujo de visitantes que generó un impacto económico superior a los 12.000 millones de pesos, una cifra que refleja la relevancia que ha adquirido esta actividad como motor del desarrollo local y regional.
El balance de la temporada muestra que, a lo largo de las tres semanas de vacaciones, la ocupación hotelera alcanzó un promedio del 65 por ciento, aunque durante la última semana el nivel de reservas llegó al 70 por ciento, convirtiéndose en el período de mayor movimiento turístico. Este crecimiento estuvo acompañado por una intensa actividad en distintos rubros vinculados al sector, como la gastronomía, el comercio, el transporte y los servicios recreativos.
El oeste riojano volvió a posicionarse como la región con mayor demanda de visitantes, registrando un promedio de ocupación del 70 por ciento. También tuvieron un desempeño destacado la región de Los Llanos, con un 65 por ciento, y la zona Norte, que alcanzó un promedio del 60 por ciento. Entre los destinos más elegidos sobresalieron Olta, con un nivel de ocupación del 78 por ciento, seguida por Villa Unión con el 73 por ciento y Chilecito, que registró un 70 por ciento de sus plazas ocupadas.
El movimiento turístico no solo benefició a los establecimientos hoteleros, sino que también impulsó la actividad económica en restaurantes, estaciones de servicio, comercios, agencias de viajes, bodegas, productores regionales y empresas dedicadas a las excursiones. La llegada de visitantes permitió fortalecer la circulación de dinero en distintos departamentos de la provincia, generando un efecto positivo sobre las economías locales.
Uno de los programas que contribuyó a este resultado fue el Previaje Riojano, una iniciativa destinada a promover el turismo interno mediante vouchers emitidos en Chachos. Durante las vacaciones de invierno se ejecutó la totalidad de la inversión prevista por el Gobierno provincial, equivalente a 250 millones de pesos, destinada a incentivar el consumo en establecimientos adheridos.
De acuerdo con el balance oficial, la implementación de este programa permitió movilizar un circuito económico cercano a los 794 millones de pesos. Ese monto incluye tanto la inversión pública como la facturación generada por alojamientos y agencias de viajes, además del consumo que posteriormente realizaron los visitantes en gastronomía, farmacias, estaciones de servicio, comercios y otros servicios turísticos.
La iniciativa también alcanzó una importante participación ciudadana. Durante su vigencia se realizaron cerca de 1.900 canjes de beneficios, con un promedio superior a cien operaciones diarias, favoreciendo a más de 7.600 personas. Villa Unión concentró casi la mitad de las operaciones realizadas, seguida por Chilecito, la ciudad de La Rioja, Aimogasta, Chamical y Chepes.
En cuanto al origen de los visitantes, la provincia recibió turistas provenientes principalmente de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, además de viajeros riojanos que aprovecharon el programa para recorrer distintos destinos del territorio provincial.
Otro aspecto destacado fue la amplia participación del sector privado. La edición 2026 del programa contó con la adhesión de 79 establecimientos hoteleros, 44 agencias de viajes y una red de más de 480 comercios habilitados para recibir los vouchers. Esta articulación entre el Estado y los prestadores turísticos permitió ampliar la oferta de servicios y brindar mayores beneficios a quienes eligieron La Rioja como destino durante las vacaciones.
Los resultados obtenidos durante el receso invernal consolidan al turismo como una de las actividades económicas más importantes de la provincia. El crecimiento sostenido del movimiento de visitantes, el fortalecimiento de los destinos tradicionales y el impacto positivo sobre el comercio y los servicios reflejan el papel estratégico que desempeña esta industria para generar empleo, promover inversiones y dinamizar las economías regionales. Con estos indicadores, La Rioja continúa posicionándose como un destino cada vez más elegido por quienes buscan disfrutar de sus paisajes, su cultura, su gastronomía y su riqueza natural en cualquier época del año.