
En el marco de las celebraciones de Año Nuevo, el obispo de La Rioja, Dante Braida, encabezó el tradicional mensaje a la comunidad durante la procesión de San Nicolás y el Divino Niño Alcalde, uno de los momentos más significativos del calendario religioso provincial. En su intervención, el prelado combinó un llamado a la unidad social con un firme reclamo institucional dirigido al Gobierno Nacional, poniendo el acento en la situación económica de la provincia y en la necesidad de fortalecer el diálogo entre la política y la sociedad.
Durante su mensaje, Braida destacó la importancia de “promover la cultura del encuentro” y subrayó que nada debe interponerse en la posibilidad de que los riojanos se encuentren “en paz, con respeto y fraternidad”. En un contexto social atravesado por tensiones económicas y políticas, el obispo insistió en la necesidad de priorizar los valores del diálogo, la escucha y la convivencia, como pilares fundamentales para la vida comunitaria.
En ese marco, el obispo realizó un pedido concreto al referirse a la situación financiera de La Rioja. “Pedimos la restitución de los fondos compensatorios, logrados históricamente con amplio consenso político”, expresó, en alusión a la decisión del Gobierno Nacional de no incluir los fondos de extracoparticipación destinados a la provincia. El reclamo fue planteado como una demanda institucional, vinculada al desarrollo y al bienestar de la población riojana, especialmente de los sectores más vulnerables.
Braida también convocó a un mayor acercamiento entre la dirigencia política y la sociedad, al considerar que ese vínculo debe sostenerse sobre bases claras como la transparencia, la responsabilidad y la atención prioritaria de quienes atraviesan mayores dificultades. En ese sentido, remarcó el rol de las instituciones como mediadoras para construir consensos que permitan enfrentar los desafíos actuales.
En otro tramo de su mensaje, el obispo anunció el inicio de un nuevo tiempo jubilar para la Iglesia riojana, con la apertura del Jubileo Diocesano. Este acontecimiento se enmarca en la conmemoración de los 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli, junto a los sacerdotes Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera. Braida señaló que este jubileo posee un profundo significado institucional y social para la provincia, al reconocer ese martirio como un legado espiritual y humano.
Según expresó, el testimonio de Angelelli y sus compañeros sigue vigente como ejemplo de compromiso con la justicia, la reconciliación y la cercanía con los más pobres. De este modo, el mensaje de Año Nuevo del obispo combinó memoria, fe y una clara interpelación a la realidad social y política de La Rioja, con un llamado a construir un futuro basado en el encuentro y la solidaridad.