
En una nueva entrevista televisiva, el presidente Javier Milei volvió a cargar contra el Congreso actual y aseguró que, tras las elecciones del 26 de octubre, el Parlamento será “mucho mejor” y permitirá avanzar con las reformas estructurales que hoy permanecen bloqueadas. Sin embargo, sus declaraciones generaron preocupación en diversos sectores políticos y sociales, que ven detrás de ese mensaje una clara intención de consolidar poder y profundizar el modelo de ajuste.
El mandatario afirmó que, dejando fuera al kirchnerismo —al que calificó como “una máquina de impedir”—, podría alcanzar consensos con otros bloques para reducir la presión tributaria y modificar el régimen laboral. Según Milei, existe un “acuerdo generalizado” sobre la necesidad de cambiar el sistema, al que definió como ineficiente y responsable de la alta informalidad laboral.
No obstante, para amplios sectores de la población, las palabras del presidente suenan a una nueva avanzada sobre los derechos laborales y el Estado. La promesa de un Congreso “más eficiente” se interpreta como un intento de eliminar voces opositoras y facilitar la aprobación de leyes que podrían afectar directamente a trabajadores y jubilados.
En medio de una crisis económica que golpea con fuerza a los hogares argentinos, el anuncio de Milei no transmite esperanza, sino temor a que las futuras reformas se traduzcan en más sacrificios para los sectores populares, mientras el Gobierno sigue apostando a un discurso de ajuste y concentración del poder político.