
En un acto cargado de significado institucional, el Gobierno provincial formalizó la renovación de la cúpula policial, marcando el inicio de una nueva etapa en materia de seguridad. En ese marco, fue designado como jefe de la Policía de La Rioja el comisario general René Molina, quien asumió el cargo en reemplazo de Alberto Castillo, tras su pase a retiro luego de cumplir su gestión.
La ceremonia contó con la presencia del ministro de Seguridad, Miguel Zárate, autoridades provinciales y municipales, además de representantes de las fuerzas de seguridad, efectivos en actividad, retirados y sus familias, en un gesto que reflejó el reconocimiento al trabajo sostenido dentro de la institución.
Durante su primer mensaje como máxima autoridad policial, Molina planteó una impronta centrada en la transformación interna y el fortalecimiento del vínculo con la comunidad. Lejos de limitarse a un rol administrativo, aseguró que asume el cargo con un compromiso integral, basado en la escucha, el entendimiento y la cercanía con la ciudadanía. En ese sentido, remarcó la importancia de cumplir con la ley sin perder de vista la dimensión humana del servicio policial.
Por su parte, el gobernador Ricardo Quintela destacó el compromiso de los efectivos que finalizaron su carrera activa y valoró especialmente el acompañamiento de sus familias. Además, subrayó el rol central que cumple la Policía en la protección de la seguridad pública y en el resguardo de los bienes de la población. En su discurso, el mandatario sostuvo que la provincia se posiciona entre las más seguras del país, atribuyendo este logro al trabajo articulado entre el Estado y las fuerzas de seguridad.
A su turno, el ministro Zárate puso el acento en la continuidad de una política de seguridad orientada a la prevención y al respeto por los derechos humanos. Señaló que la actual gestión viene impulsando una transformación del sistema, con el objetivo de consolidar una fuerza más cercana a la ciudadanía y eficiente en su accionar. Según expresó, estos avances fueron posibles gracias a una labor coordinada entre la conducción política y la estructura policial.
En el marco del acto, también se rindió homenaje a otros altos mandos que pasaron a retiro, entre ellos el comisario Ochoa, reconociendo su trayectoria y aporte a lo largo de los años dentro de la institución.
De esta manera, la renovación en la conducción policial no solo representa un cambio de nombres, sino también la reafirmación de un rumbo que busca fortalecer la prevención del delito, el orden público y el vínculo de confianza entre la fuerza y la comunidad.