
El debate por el Presupuesto 2026 promete convertirse en uno de los primeros desafíos políticos de la nueva composición legislativa. El bloque de La Libertad Avanza (LLA) impulsa una estrategia para posponer la discusión hasta las sesiones extraordinarias, con la intención de tratar el proyecto una vez que asuman los nuevos diputados el próximo 10 de diciembre, cuando el oficialismo, junto a sus aliados, alcanzará la primera minoría en la Cámara Baja.
El cronograma actual, aprobado el pasado 8 de octubre por la oposición, fijaba el tratamiento del proyecto para el 11 de noviembre, antes del cierre del período ordinario. Sin embargo, desde el oficialismo argumentan que la nueva correlación de fuerzas en el Congreso justifica una reprogramación del debate. Aunque el peronismo busca sostener la fecha original, varios bloques dialoguistas estarían dispuestos a acompañar la postergación, allanando el camino a un escenario más favorable para el Gobierno.
A partir de diciembre, el Ejecutivo contará con 107 legisladores, sumando las bancadas de LLA, el PRO, la UCR y sectores afines, lo que le dejaría a solo trece votos de la mayoría necesaria para aprobar la ley. En paralelo, gobernadores y la Casa Rosada encabezan conversaciones para redefinir el esquema legislativo, donde el rol de Encuentro Federal y su líder, Nicolás Massot, podría ser clave, al proponer un dictamen alternativo con mayor inversión en universidades, discapacidad y salud pública.
El Presupuesto 2026 proyecta un crecimiento del PBI del 5%, una inflación del 10,1% y un tipo de cambio de $1423 por dólar hacia diciembre de ese año. Con gastos por 148 billones de pesos y recursos por 148,2 billones, el Gobierno estima un superávit primario de 2 billones, en medio de un complejo panorama de negociaciones políticas que marcarán el rumbo económico del próximo año.