
Una nueva jornada de protesta protagonizada por jubilados y jubiladas frente al Congreso Nacional terminó envuelta en tensión, luego de que se registraran incidentes con fuerzas de seguridad en plena manifestación. Según denunciaron los propios participantes, el operativo policial derivó en empujones, golpes y la detención momentánea de al menos tres personas mayores que formaban parte de la movilización.
Como cada miércoles, el grupo se había concentrado en las inmediaciones del Congreso para visibilizar sus reclamos, centrados principalmente en la recomposición de haberes y la restitución de la cobertura total de medicamentos. En esta oportunidad, también se sumaron otros sectores sociales, entre ellos representantes del colectivo de personas con discapacidad, quienes acompañaron la convocatoria.
La protesta se desarrollaba de manera habitual hasta que, durante la tradicional vuelta alrededor del edificio legislativo, efectivos de la Policía Federal intervinieron para impedir el avance de los manifestantes. De acuerdo a los testimonios, la situación generó momentos de incertidumbre, ya que los jubilados no solo fueron frenados, sino que además habrían quedado rodeados sin posibilidad de retirarse con normalidad.
El clima se tornó más tenso cuando se produjo un forcejeo entre una mujer de 71 años y una agente policial. Según relataron testigos, la jubilada intentó soltarse cuando la tomaron del brazo, lo que derivó en una reacción inmediata de varios efectivos. En ese contexto, la mujer fue empujada y reducida, mientras que otros manifestantes que se encontraban cerca también resultaron golpeados.
Entre ellos se encontraba Carlos Dawlowski, de 76 años, quien aseguró haber recibido agresiones físicas durante el episodio. Otro jubilado, identificado como Ricardo, también sufrió heridas tras el uso de gas lacrimógeno y golpes con bastones. Los tres fueron demorados por algunos minutos y posteriormente liberados.
Tras recuperar la libertad, los protagonistas expresaron su malestar por lo ocurrido y reafirmaron su decisión de continuar con las protestas semanales. Visiblemente afectados, mostraron lesiones en brazos y piernas, y cuestionaron el accionar de las fuerzas de seguridad.
En tanto, otros manifestantes denunciaron situaciones de maltrato verbal durante el operativo, lo que incrementó el malestar general entre los presentes. A pesar de lo sucedido, la convocatoria se mantuvo firme y los participantes insistieron en que continuarán movilizándose para sostener sus reclamos.
El episodio vuelve a poner en debate el modo en que se desarrollan los operativos de seguridad en el marco de manifestaciones públicas, especialmente cuando involucran a sectores vulnerables. Mientras tanto, las marchas de los miércoles continúan consolidándose como un espacio de visibilización de demandas que, aseguran, aún no encuentran respuesta.