Tensión frente al Congreso: una protesta contra la reforma de la propiedad terminó con represión y heridos

Una jornada de protesta frente al Congreso de la Nación terminó en un escenario de fuerte tensión, con un amplio operativo de seguridad, enfrentamientos, personas heridas y al menos doce detenidos. La movilización había sido convocada para expresar el rechazo al denominado proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que generó cuestionamientos entre organizaciones sindicales, sociales y políticas.

Los manifestantes comenzaron a concentrarse después del mediodía en las inmediaciones del Congreso. Con el paso de las horas, la convocatoria fue creciendo hasta reunir a una multitud en la zona de la Plaza de los Dos Congresos. Entre las consignas que se escucharon durante la jornada apareció también “Las Malvinas son argentinas”, una expresión que cobró especial fuerza en el marco de la celebración mundialista y que fue utilizada en carteles y banderas.

La situación cambió alrededor de las cinco de la tarde, cuando un grupo de personas derribó una de las vallas colocadas para delimitar el área de seguridad. A partir de ese momento, las fuerzas desplegadas en el lugar activaron el protocolo antipiquetes y comenzaron a avanzar sobre los manifestantes.

El operativo involucró a efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura Naval y la Policía de la Ciudad. En total, fueron movilizados más de dos mil agentes para controlar la zona.

El avance policial incluyó camiones hidrantes, gases lacrimógenos y disparos de balas de goma. Imágenes registradas durante la jornada mostraron a efectivos utilizando este tipo de proyectiles mientras avanzaban hacia las columnas de manifestantes. La intervención generó numerosas escenas de corridas y desconcierto, particularmente en medio de la lluvia que se registraba en la ciudad.

La cantidad definitiva de heridos todavía no estaba determinada al cierre de la jornada. Entre los casos registrados se encontraba una persona que sufrió una lesión en el párpado, aparentemente provocada por una bala de goma.

Uno de los episodios más graves tuvo como víctima a una fotoperiodista que resultó herida en la cabeza mientras cubría la movilización. La mujer permanecía consciente y debió ser trasladada al Hospital Argerich con un traumatismo de cráneo. Además, equipos médicos atendieron a otras tres personas que presentaban dificultades respiratorias como consecuencia de la exposición al gas lacrimógeno.

En paralelo, se confirmó la detención de doce personas. Nueve fueron informadas por la Policía de la Ciudad y otras tres por la Policía Federal.

La protesta se desarrollaba en rechazo a un proyecto que había sufrido modificaciones durante su tratamiento. Entre los cambios se encontraba la eliminación de una disposición vinculada con la ley de tierras, que había generado cuestionamientos por las posibilidades de adquisición de grandes extensiones territoriales por parte de ciudadanos extranjeros.

Durante las primeras horas, la manifestación había transcurrido sin incidentes de gravedad. Sin embargo, la presencia de un grupo de jóvenes identificados como nacionalistas generó algunos cruces. Ese sector había realizado previamente convocatorias en redes sociales con discursos de contenido antisemita.

El episodio terminó convirtiendo una movilización que había comenzado con reclamos políticos y consignas vinculadas con la defensa de la soberanía en una jornada marcada por la confrontación entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

La violencia registrada frente al Congreso volvió a poner en el centro del debate el alcance de los operativos de seguridad, el derecho a la protesta y los límites que deben respetarse durante las manifestaciones públicas. Mientras continúan las discusiones políticas sobre el proyecto, también quedó planteado el interrogante sobre las responsabilidades y consecuencias derivadas de los hechos ocurridos durante la jornada.

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