Un nuevo capítulo se sumó al caso que investiga el intento de asesinato de Nadia Beller en Santa Cruz de la Sierra. Desde la clandestinidad, Aldo Silva Peña, conocido como “El Juancho” y señalado como uno de los presuntos integrantes del grupo que participó del ataque, difundió un video de poco más de seis minutos en el que reconoció haber tenido participación en el operativo, aunque aseguró que no fue quien efectuó los disparos ni quien condujo la motocicleta utilizada en el hecho.
La aparición del video generó nuevas dudas dentro de una investigación que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo y que también tiene derivaciones políticas. En su relato, Silva Peña sostuvo que el verdadero objetivo del operativo era asesinar a Cerimedo y que Beller solamente debía ser intimidada. Sin embargo, esa versión presenta varios puntos que no coinciden con elementos incorporados a la causa.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la presencia de Cerimedo. El consultor no se encontraba en el hotel donde se produjo el ataque y, según los datos conocidos de la investigación, ni siquiera estaba en Santa Cruz de la Sierra al momento del hecho. Por esa razón, resulta difícil sostener que pudiera haber sido el objetivo inmediato del operativo.
El presunto sicario afirmó que cumplió tareas de apoyo logístico y aseguró que cuatro personas participaron directamente de la operación, entre ellas dos ciudadanos colombianos y dos brasileños. También mencionó a supuestos superiores identificados mediante apodos y vinculó parte de sus movimientos con Bulo Bulo, una localidad ubicada en el departamento de Cochabamba. El gobernador de ese departamento, Leonardo Loza, rechazó las acusaciones y calificó el contenido del video como una maniobra destinada a involucrar a personas ajenas al ataque.
Otro de los puntos controvertidos es la afirmación de que la intención era solamente asustar a Beller. Durante el ataque, la mujer recibió impactos de bala en el cuello y el hombro, lesiones que son consideradas por los investigadores dentro de una hipótesis mucho más grave que una simple intimidación.
Además, la investigación cuenta con mensajes encontrados en el teléfono de Cerimedo que podrían resultar relevantes. De acuerdo con lo incorporado al expediente, el consultor habría insistido para que Beller saliera del hotel poco antes de producirse el ataque. La mujer, según esa reconstrucción, habría dudado inicialmente, pero finalmente accedió después de recibir varios mensajes.
La causa también contempla denuncias por presuntas agresiones físicas contra Beller, quien se encontraba embarazada al momento de los hechos. La investigación analiza episodios ocurridos en junio y julio, además de mensajes en los que Cerimedo habría intentado evitar que la mujer realizara una denuncia.
Entre los elementos bajo análisis aparece también una anotación encontrada en el teléfono del consultor en la que se hace referencia a la posibilidad de “eliminar” a Beller. Estos elementos forman parte de la investigación judicial y son utilizados para reconstruir qué ocurrió antes del ataque y cuál habría sido el vínculo entre los distintos protagonistas.
El video también parece buscar desvincular a Paula Andrea Vargas, esposa de Silva Peña, quien permanece detenida y está acusada de haber colaborado con el operativo. La investigación habría permitido identificar la motocicleta utilizada en el ataque y seguir su recorrido hasta llegar al entorno del presunto sicario. Silva Peña, en su grabación, también intentó desligar a otra persona relacionada con el supuesto préstamo del arma utilizada.
El hombre aseguró que difundirá nuevos videos en los próximos días, por lo que se espera que sus próximas declaraciones puedan generar nuevas repercusiones.
Mientras tanto, el expediente continúa abierto en distintos frentes. Además de la causa por el ataque contra Beller, existen investigaciones relacionadas con presunto enriquecimiento ilícito, movimientos de aeronaves y posibles negocios vinculados al mercado de combustibles y al tráfico de oro. También se investiga la situación de una exfuncionaria aduanera que habría sido señalada como posible financista del ataque.
El caso adquirió así una dimensión que excede el ámbito policial y judicial. Las investigaciones involucran intereses económicos, relaciones políticas y conexiones internacionales, mientras distintos actores buscan despegarse de Cerimedo y reducir su vínculo con el consultor argentino.
En ese escenario, el video de Silva Peña aparece como una nueva pieza de un expediente complejo. Sus declaraciones intentan instalar una versión alternativa sobre el ataque, pero las contradicciones señaladas por los investigadores mantienen abiertas las principales preguntas: quién ordenó la operación, cuál era realmente el objetivo y qué papel tuvo cada uno de los involucrados.