Una multitud renovó su fe en la tradicional procesión de invierno en honor a San Nicolás

La ciudad de La Rioja volvió a convertirse en escenario de una de las manifestaciones de fe más significativas de la provincia con la tradicional procesión de invierno en honor a San Nicolás. Cientos de fieles participaron de la peregrinación, reafirmando una vez más la profunda devoción que el pueblo riojano mantiene hacia su santo patrono, en una jornada marcada por la oración, la reflexión y el encuentro comunitario.

La caminata religiosa comenzó durante la tarde y recorrió las calles de la ciudad encabezada por el estandarte de los Beatos Mártires Riojanos, acompañado por la imagen de Nuestra Señora del Valle. A lo largo del trayecto, familias enteras, jóvenes, adultos mayores y peregrinos caminaron unidos en un clima de recogimiento y esperanza, hasta llegar al lugar donde se desarrolló la ceremonia central.

Finalizada la procesión, el obispo de la Diócesis de La Rioja, Dante Braida, dirigió un mensaje a los presentes y posteriormente se impartió la bendición papal. Del acto también participaron autoridades provinciales y municipales, entre ellas la vicegobernadora Teresita Madera, el intendente Armando Molina, legisladores y funcionarios, quienes acompañaron la celebración junto a la comunidad.

Durante su reflexión, el obispo destacó que la fe en San Nicolás continúa viva en cada rincón de la provincia. Recordó las visitas pastorales realizadas durante los primeros meses del año por distintas parroquias del interior riojano y expresó que en cada comunidad pudo comprobar el cariño, la confianza y la esperanza que los fieles depositan en la intercesión del santo patrono.

Braida señaló que San Nicolás representa un símbolo de cercanía para quienes atraviesan diferentes momentos de la vida. Explicó que en cada encuentro con la comunidad pudo observar la alegría de los niños, las emociones de los adultos mayores, las oraciones de los enfermos, las preocupaciones de los trabajadores y las esperanzas de las familias, todos unidos por una misma fe que encuentra en el santo una expresión de la misericordia de Dios.

En su mensaje también recordó el aniversario por los 50 años del martirio de los Beatos Mártires Riojanos, resaltando que su testimonio de vida sigue siendo un ejemplo de compromiso con el Evangelio y de entrega al servicio de los demás. Destacó que, al igual que San Nicolás, vivieron con fidelidad su vocación cristiana aun en medio de las dificultades, dejando una huella que continúa inspirando a las nuevas generaciones.

El obispo invitó a la comunidad a fortalecer la esperanza y a no dejarse vencer por las adversidades. Señaló que la fe, el amor y la solidaridad deben convertirse en herramientas para afrontar los desafíos cotidianos, alentando a las familias a seguir construyendo una sociedad basada en la paz, el respeto y la fraternidad.

Asimismo, recordó el mensaje de las Bienaventuranzas, destacando valores como la humildad, la búsqueda de la justicia, la misericordia, la pureza de corazón y el trabajo por la paz como caminos para construir una comunidad más unida y solidaria.

La celebración también estuvo marcada por un fuerte sentido de compromiso con quienes atraviesan situaciones difíciles. Durante la procesión se elevó una oración especial por el pueblo venezolano, afectado recientemente por una serie de terremotos, en un gesto de solidaridad y cercanía con quienes sufren las consecuencias de esa tragedia.

De esta manera, la tradicional procesión de invierno volvió a reunir a miles de riojanos en torno a la fe y la esperanza. Más allá de la celebración religiosa, el encuentro reafirmó el valor de la unidad, la memoria y la solidaridad como pilares que continúan fortaleciendo la identidad espiritual de la comunidad riojana.

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