Valle de la Puerta consolida un modelo de liderazgo ambiental que marca el rumbo de la agroindustria

En el corazón de Vichigasta, Valle de la Puerta afianza un modelo de producción sustentable que la posiciona como una de las experiencias más innovadoras en materia ambiental dentro del sector agrícola. La finca, reconocida por la calidad de sus productos estrella, ha logrado transformar lo que antes se consideraba descarte en una oportunidad estratégica, redefiniendo de manera integral el concepto de aprovechamiento de residuos y subproductos.

Con una visión clara y de largo plazo, el proyecto impulsa una gestión ambiental profunda, orientada a alcanzar la huella de carbono neutral. Esta mirada integral contempla cada etapa del proceso productivo: desde la energía que se utiliza hasta el destino final de la materia orgánica, pasando por el cuidado del suelo y la eficiencia en el uso de los recursos naturales.

Uno de los pilares de este modelo se basa en la transformación de los residuos del olivo. Los restos de poda, que históricamente representaban un desafío logístico, hoy son sometidos a un proceso de pirólisis controlada que permite obtener Biochar, un material de carbono estable. Este insumo no solo resuelve el problema de los desechos, sino que se convierte en una herramienta valiosa para mejorar los suelos y generar un retorno económico sostenible.

En la misma línea de aprovechamiento total, Valle de la Puerta trabaja con el alperujo, el residuo orgánico resultante de la molienda y extracción del aceite. Rico en materia orgánica, este subproducto es combinado con otros elementos naturales para producir un biofertilizante de alta calidad, que vuelve a la tierra como un aporte fundamental para su recuperación y fortalecimiento.

Desde la conducción técnica, se destaca la importancia de este proceso de retroalimentación natural. El cuidado de los microorganismos del suelo y la devolución de nutrientes aparecen como ejes centrales de una conciencia ecológica que apunta a garantizar la salud y la resiliencia del capital natural a largo plazo. Este trabajo es posible gracias a una dinámica colaborativa que involucra a todo el equipo de la finca, desde la dirección hasta los operarios de campo.

Para potenciar el impacto del biofertilizante, Valle de la Puerta estableció una alianza estratégica con NUTRITERRA, enfocada en la agricultura de precisión. A través de análisis detallados de cada suelo, se define la composición y dosis exacta que necesita cada sector productivo, asegurando resultados medibles y una inversión eficiente.

El camino hacia la sostenibilidad también se refleja en el plano energético. La finca aprovecha la radiación solar característica de la provincia mediante un parque de paneles solares que cubre gran parte de sus necesidades energéticas, reduciendo la dependencia de fuentes no renovables y acercándose al objetivo de carbono cero.

Con una historia que comenzó como finca frutícola y hoy la encuentra liderando en tecnología, eficiencia y manejo responsable de recursos, Valle de la Puerta demuestra que la innovación ambiental no solo es posible, sino también rentable. Bajo una conducción visionaria y un liderazgo técnico sólido, la empresa se consolida como un ejemplo nacional de que respetar la tierra es, también, la mejor inversión a futuro.

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