Vicepresidencia en disputa: la fractura del peronismo y el nuevo eje de poder en el Senado

La sesión preparatoria del Senado dejó una imagen que refleja con claridad el nuevo mapa político argentino. Con 45 votos afirmativos, 24 negativos y una abstención, la jujeña Carolina Moisés fue designada vicepresidenta de la Cámara alta, en una jugada que reordenó fuerzas y expuso la fractura interna del peronismo.

La propuesta fue impulsada por la senadora Patricia Bullrich y ejecutada por el oficialismo, que logró así desplazar al interbloque justicialista conducido por José Mayans de un lugar estratégico en la conducción del cuerpo. El movimiento no fue aislado: se produjo apenas un día después de que Moisés, junto a los senadores Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, formalizara la ruptura con el esquema del peronismo alineado con Cristina Fernández de Kirchner.

Tras jurar en el cargo, Moisés sostuvo que el nuevo espacio parlamentario ocupará los lugares que le corresponden a la oposición para garantizar representatividad. Reafirmó su identidad peronista y su compromiso con el debate democrático y la defensa de los intereses provinciales. Sus palabras consolidan una narrativa que gana terreno en varios distritos: peronismo sin kirchnerismo, oposición con vocación institucional y margen para la negociación. Un esquema que, en la práctica, facilita la gobernabilidad del presidente Javier Milei.

En ese entramado sobresale la figura del gobernador salteño Gustavo Sáenz, señalado en los pasillos legislativos como uno de los articuladores de este nuevo armado. La sintonía política entre Sáenz y Moisés se consolidó en los últimos meses, especialmente tras la intervención del PJ jujeño y la suspensión de afiliados que profundizó la interna. Desde entonces, el mandatario salteño adoptó una postura crítica hacia la conducción nacional del partido y respaldó públicamente a la senadora.

Moisés, de extensa trayectoria en el peronismo jujeño, fue diputada provincial a los 22 años, presidió la Juventud Peronista en su provincia y más tarde ocupó una banca en la Cámara de Diputados. Desde 2023 integra el Senado. Su recorrido incluyó etapas de cercanía con el kirchnerismo, aunque en los últimos tiempos tomó distancia y acompañó algunas iniciativas del Gobierno nacional, lo que tensó aún más su vínculo con la estructura partidaria tradicional.

El nuevo bloque Convicción Federal y el acercamiento de legisladores vinculados a gobernadores del Norte Grande configuran un polo con identidad propia dentro de la Cámara alta. Junto a Sáenz, también promueven mayor autonomía respecto del PJ nacional mandatarios como Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. Incluso se menciona la posibilidad de que la senadora Flavia Royón confluya con este espacio, fortaleciendo el armado regional.

Sin embargo, la gobernabilidad tiene un costo y una condición central: los recursos. Los gobernadores del Norte aportaron votos clave para iniciativas como la reforma laboral, pero en las provincias persisten reclamos por la paralización de la obra pública y la demora en transferencias. En términos políticos, la Casa Rosada obtiene estabilidad legislativa; en términos económicos, las provincias aún esperan resultados concretos.

Así, la vicepresidencia de Moisés se convierte en una pieza estratégica de un ajedrez mayor. Refuerza a un peronismo denominado “federal”, debilita la influencia de Cristina en el Senado y consolida a Sáenz como articulador regional. Pero también deja abierta una incógnita que sobrevuela cada despacho provincial: cuánto durará esta alianza si la negociación política no se traduce en recursos reales.

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