A cincuenta años de su martirio, el legado de Enrique Angelelli volvió a inspirar un mensaje de fe, justicia y compromiso

La ciudad de La Rioja vivió una jornada de profunda emoción y reflexión al continuar las actividades conmemorativas por el 50° aniversario del martirio del beato Enrique Angelelli. En ese marco, la Catedral San Nicolás de Bari fue escenario de una misa de acción de gracias que reunió a numerosos fieles, autoridades eclesiásticas, religiosos, familiares del recordado obispo y peregrinos llegados desde distintos puntos del país para rendir homenaje a una de las figuras más emblemáticas de la Iglesia argentina.

La celebración fue presidida por el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, mientras que la homilía estuvo a cargo del arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, quien dedicó un mensaje cargado de significado espiritual y social al recordar la vida y el testimonio de Enrique Angelelli.

Durante su reflexión, Lozano tomó como punto de partida el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes para destacar que el mensaje de Jesús invita no solo a compartir el alimento material, sino también a entregarse generosamente al servicio de los demás. En ese contexto, definió a Angelelli como «pan partido y entregado para la vida de los demás», una expresión con la que sintetizó la entrega pastoral del obispo riojano y su permanente compromiso con quienes atravesaban situaciones de pobreza, exclusión e injusticia.

El arzobispo sostuvo que la celebración de la Eucaristía adquiere pleno sentido cuando se transforma en acciones concretas de solidaridad y fraternidad. Señaló que participar de la mesa del Señor implica asumir la responsabilidad de trabajar por una sociedad más justa, donde prevalezcan la dignidad humana, el respeto y la búsqueda del bien común. En ese sentido, invitó a los presentes a mantener vivo el ejemplo de Angelelli a través del servicio cotidiano y el compromiso con los sectores más vulnerables.

Uno de los momentos destacados de la homilía fue la referencia al reciente reconocimiento realizado por el papa León XIV, quien incluyó al beato Enrique Angelelli entre los llamados «mártires de la fraternidad y de la justicia» en su encíclica Magnifica humanitas. Lozano explicó que esta mención representa un importante reconocimiento para la Iglesia universal, ya que sitúa el testimonio del obispo riojano junto al de otras destacadas figuras como san Maximiliano Kolbe y san Óscar Romero, reconocidos mundialmente por su entrega en defensa de la dignidad humana y de los más necesitados.

En la parte final de su mensaje, el arzobispo recordó que el martirio de Angelelli ocurrió durante uno de los períodos más difíciles de la historia argentina. Sin embargo, destacó que, incluso en medio de aquellos tiempos marcados por el dolor y la violencia, surgieron personas cuya fe y compromiso iluminaron el camino de toda una comunidad. Afirmó que el ejemplo del obispo riojano continúa vigente y constituye una inspiración para afrontar los desafíos actuales con esperanza, solidaridad y una firme vocación de servicio.

La ceremonia concluyó con una oración frente a la tumba del beato Enrique Angelelli, donde los asistentes elevaron una petición por la canonización de los cuatro mártires riojanos. El encuentro dejó renovado el compromiso de preservar la memoria de quienes entregaron su vida por el Evangelio, la justicia y la defensa de los más humildes, reafirmando que su legado continúa siendo una guía para las nuevas generaciones y un símbolo de fe, fraternidad y compromiso social.

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