Alarma vial en La Rioja: dos conductores dieron más de 2,50 gramos de alcohol y un motociclista sufrió una grave fractura

Dos preocupantes episodios de conducción bajo los efectos del alcohol se registraron durante el fin de semana en la ciudad Capital de La Rioja. En ambos casos, los conductores presentaron niveles de alcoholemia superiores a los 2,50 gramos por litro de sangre, una situación que vuelve a poner en evidencia los riesgos de manejar después de consumir bebidas alcohólicas. Uno de los hechos terminó con la muerte de un perro atropellado, mientras que los responsables fueron interceptados por personal policial y de tránsito.

A estos episodios se sumó otro siniestro vial ocurrido durante la mañana del sábado 17 de octubre, cuando un motociclista de 30 años sufrió una fractura expuesta en una de sus piernas tras colisionar contra un automóvil sobre la avenida Ortiz de Ocampo. El herido debió ser trasladado al hospital para recibir atención médica especializada.

Un conductor circulaba realizando maniobras peligrosas en la zona sur

El primero de los procedimientos relacionados con el alcohol al volante tuvo lugar el sábado por la noche, alrededor de las 21, en el barrio Santa Rosa II, en la zona sur de la Capital riojana.

Personal de la Comisaría Octava realizaba tareas de patrullaje preventivo cuando advirtió que una camioneta Ford EcoSport de color rojo circulaba realizando maniobras indebidas. Ante esta situación, los efectivos decidieron detener la marcha del vehículo para identificar al conductor y verificar las circunstancias de la conducción.

Durante la entrevista, los policías advirtieron que el hombre presentaba signos compatibles con el consumo de alcohol, entre ellos un marcado aliento etílico. Por ese motivo, solicitaron la intervención de personal de la Dirección General de Control de Tránsito y Seguridad Vial para realizar el correspondiente test de alcoholemia.

El resultado fue positivo y arrojó una graduación de 2,54 gramos de alcohol por litro de sangre. El procedimiento se desarrolló en la intersección de las calles Capricornio y Géminis, donde los agentes labraron las actas correspondientes y dispusieron el traslado de la camioneta.

El conductor, de 50 años, quedó involucrado en las actuaciones administrativas correspondientes al procedimiento.

Atropelló a un perro y escapó del lugar

El segundo episodio tuvo consecuencias más graves para un animal y también estuvo relacionado con un conductor que circulaba bajo los efectos del alcohol.

El hecho ocurrió en el pasaje San Antonio, donde un hombre atropelló a un perro y continuó su marcha sin detenerse para asistir al animal. La situación fue observada por un efectivo de la Policía de la Provincia, de apellido Martínez Tapia, perteneciente a la Comisaría Cuarta, quien se encontraba circulando por el sector.

Al advertir lo sucedido, el policía inició una persecución del automóvil involucrado, un Volkswagen Gol blanco. El vehículo finalmente fue interceptado en la intersección de las calles Rancagua y 30 de Septiembre.

Una vez detenido, el conductor fue sometido al control de alcoholemia. El resultado registró 2,60 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra extremadamente elevada que encendió nuevamente las alertas sobre los peligros de conducir después de consumir bebidas alcohólicas.

El hombre quedó demorado y el episodio fue puesto bajo intervención policial para establecer las circunstancias del hecho y avanzar con las actuaciones correspondientes.

La muerte del perro constituye la consecuencia más lamentable de este caso, que podría haber terminado con consecuencias todavía más graves si el vehículo hubiera provocado un siniestro con otros conductores, motociclistas o peatones.

Ambos procedimientos reflejan la importancia de los controles preventivos y de la intervención policial ante maniobras peligrosas, especialmente durante los fines de semana, cuando suelen incrementarse los desplazamientos y las situaciones vinculadas con el consumo de alcohol.

Un motociclista sufrió una fractura expuesta tras chocar contra un automóvil

Por otra parte, durante la mañana del sábado se produjo un siniestro vial sobre la avenida Ortiz de Ocampo, pasando la intersección con calle Lanín, en la ciudad Capital.

El aviso se recibió alrededor de las 9 y personal del Departamento Accidentes Viales llegó al lugar aproximadamente quince minutos después para realizar las primeras actuaciones y determinar cómo se produjo la colisión.

De acuerdo con la información policial, un automóvil Renault Clio gris circulaba por la avenida en sentido sur-norte. En el mismo sentido y por la misma arteria se desplazaba una motocicleta Honda de 190 centímetros cúbicos, de color negro.

Por motivos que todavía debían establecerse, la motocicleta impactó contra la parte trasera del automóvil. A raíz de la colisión, el conductor del rodado menor perdió el control y cayó violentamente sobre la calzada.

El motociclista, de 30 años, sufrió una fractura expuesta en el miembro inferior izquierdo. Personal de Emergencias Médicas lo asistió en el lugar y dispuso su traslado al hospital local, donde fue derivado al área de traumatología para recibir atención especializada.

La conductora del Renault Clio, una mujer de 51 años, no sufrió lesiones. El test de alcoholemia que se le practicó arrojó resultado negativo. En el caso del motociclista, no fue posible realizar la prueba en ese momento porque ya estaba siendo atendido por los profesionales de la salud.

Las actuaciones también incluyeron una evaluación de las condiciones del lugar. Ambas arterias son asfaltadas y había luz natural al momento del accidente, aunque la visibilidad estaba reducida debido a una llovizna.

Además, se constató que no había señalización vertical visible y que la demarcación horizontal se encontraba desgastada. Tampoco se identificaron cámaras del sistema de monitoreo 911 en las inmediaciones, mientras que en el lugar del siniestro no se encontró un casco protector.

Los investigadores deberán determinar si las condiciones climáticas, la circulación de los vehículos u otros factores tuvieron incidencia en la colisión.

Los tres episodios registrados durante el fin de semana vuelven a poner en primer plano la seguridad vial en la Capital riojana. Mientras los controles de alcoholemia permiten detectar conductas peligrosas antes de que provoquen una tragedia, los accidentes también recuerdan la importancia de respetar las normas de tránsito, mantener los vehículos en condiciones adecuadas y utilizar los elementos de protección correspondientes.

La conducción bajo los efectos del alcohol reduce la capacidad de reacción y aumenta el riesgo de provocar lesiones graves o pérdidas humanas. Por eso, la prevención, los controles y la responsabilidad individual continúan siendo fundamentales para evitar que hechos como estos vuelvan a repetirse en las calles de la ciudad.

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