El Gobierno nacional dio un nuevo paso para avanzar con la privatización del Belgrano Cargas y publicó los pliegos para concesionar durante 50 años una de las redes ferroviarias consideradas estratégicas para el transporte de producción y exportaciones. El proceso incorpora una cláusula que impide participar a empresas controladas por Estados extranjeros, una condición que impacta especialmente sobre compañías estatales de origen chino que habían tenido un papel relevante en el financiamiento de la recuperación de la infraestructura ferroviaria.
La licitación contempla la operación de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que en conjunto conforman una red de 7.594 kilómetros de vías operativas y atraviesan 16 provincias. En esta primera etapa se pondrán en concesión las vías y los inmuebles vinculados al servicio, mientras que talleres y otras unidades de negocio quedarían para una segunda instancia prevista para comienzos de 2027.
El esquema diseñado por el Gobierno establece que los futuros concesionarios deberán hacerse cargo de la administración, el mantenimiento de las vías y la gestión del tráfico ferroviario. También tendrán la obligación de permitir que otros operadores utilicen la infraestructura mediante el pago de un peaje.
Las ofertas deberán presentarse el 11 de noviembre y la intención oficial es completar el proceso antes de finalizar el año. Los pliegos estiman inversiones por unos 800 millones de dólares y contemplan beneficios para los futuros operadores, entre ellos la posibilidad de acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI.
Uno de los puntos que genera mayor atención es precisamente la exclusión de empresas controladas por gobiernos extranjeros. La medida adquiere especial relevancia por la participación que tuvieron entidades financieras y compañías estatales de China en la recuperación del ferrocarril durante la última década. Parte de las obras fue financiada mediante créditos otorgados por bancos chinos, mientras que determinadas modificaciones del proyecto estuvieron sujetas a acuerdos con esas entidades.
La decisión también se produce en un contexto de creciente disputa geopolítica y comercial entre Estados Unidos y China. En los últimos meses se conocieron presiones para limitar la participación de empresas chinas en sectores considerados estratégicos, particularmente en áreas vinculadas con infraestructura y tecnología. En ese escenario, la licitación del Belgrano Cargas aparece como otro capítulo de esa tensión.
Entre los grupos interesados en quedarse con la concesión aparecen empresas vinculadas al sector agroexportador y compañías con experiencia en transporte ferroviario. También se mencionó el interés de un grupo mexicano asociado a una alianza con una firma estadounidense especializada en tecnología ferroviaria.
El Gobierno sostiene que la participación del ferrocarril en el transporte de cargas todavía tiene un amplio margen para crecer y pretende elevarla significativamente. Sin embargo, especialistas del sector cuestionan algunos de los argumentos utilizados para justificar la privatización y destacan que el Belgrano Cargas ya había experimentado una recuperación importante en los últimos años.
Según los datos mencionados en el debate, en 2022 la red transportó 8,4 millones de toneladas, equivalentes a aproximadamente el 35 por ciento de toda la carga ferroviaria del país. Ese volumen representó un crecimiento considerable respecto de años anteriores.
La privatización, por lo tanto, no solo plantea una discusión sobre quién administrará las vías durante el próximo medio siglo. También abre interrogantes sobre el futuro de los contratos de financiamiento aún vigentes, el destino de las inversiones realizadas con capital extranjero y el rol que tendrá el Estado en una infraestructura considerada clave para la producción y las exportaciones.
Mientras el Gobierno busca acelerar la llegada de capital privado y obtener recursos mediante la transferencia de activos públicos, el proceso del Belgrano Cargas queda atravesado por una cuestión que excede al sistema ferroviario: la disputa por el lugar que ocuparán China y Estados Unidos en sectores estratégicos de la economía argentina.