
La localidad de Chañarmuyo, ubicada en el departamento Vinchina, atravesó este martes una jornada marcada por la protesta vecinal ante la prolongada falta de agua potable y la deficiente calidad del suministro. Durante varias horas, vecinos y vecinas realizaron un corte parcial de ruta para visibilizar una situación que, según denuncian, lleva al menos dos meses sin respuestas concretas. La medida fue finalmente levantada luego de la presencia de autoridades provinciales y la firma de un acta compromiso que establece plazos para avanzar en una solución.
El reclamo surgió a partir de una situación crítica: el agua no solo llega de manera intermitente y con escasa presión, sino que, cuando lo hace, presenta un aspecto turbio y con sedimentos. Vecinos relataron que el líquido que sale de las canillas muchas veces tiene color y olor desagradables, lo que impide su consumo y genera serios riesgos sanitarios, especialmente en un contexto de altas temperaturas.
Según explicaron desde la comunidad, el problema estructural se agravó en las últimas semanas. Las cañerías existentes fueron diseñadas hace décadas para una población mucho menor a la actual y hoy resultan insuficientes para abastecer a más de 400 habitantes, sin contar el flujo turístico que recibe la zona. A esto se suma la falta de renovación de la infraestructura y denuncias por materiales que habrían sido adquiridos en su momento, pero nunca instalados.
Uno de los puntos más sensibles del reclamo estuvo vinculado a la salud. Vecinos advirtieron que se registraron casos de gastroenteritis, presuntamente asociados al consumo de agua contaminada. También señalaron que el suministro habría sido redirigido desde el dique sin previo aviso ni controles de calidad, lo que llevó a que muchas familias almacenaran agua no apta para el consumo en sus tanques domiciliarios. La situación genera especial preocupación en una comunidad donde hay niños, adultos mayores y un sistema de salud limitado a salas de primeros auxilios, sin un hospital cercano.
Tras el corte de ruta, el Ministerio de Agua y Energía provincial difundió una explicación oficial. Allí se informó que el problema principal radica en la rotura de la bomba de la perforación que abastece a Chañarmuyo, equipo que se encuentra quemado y debe ser reemplazado. El pedido formal para su restitución fue elevado a principios de diciembre y el costo estimado del nuevo equipamiento ronda los 14 millones de pesos. Mientras se completan los trámites administrativos, se implementaron soluciones provisorias mediante la captación de agua desde drenes del río.
El comunicado también indicó que las recientes lluvias provocaron crecientes que dañaron parte de la red de distribución, lo que agravó aún más la situación. Durante la jornada del reclamo, funcionarios provinciales recorrieron la zona, evaluaron el estado del sistema y coordinaron acciones para normalizar el servicio.
Como resultado del diálogo, se firmó un acta compromiso que fija un plazo de diez días para mostrar avances concretos. Desde la comunidad advirtieron que, de no cumplirse lo acordado, retomarán las medidas de protesta. El corte, señalaron, se desarrolló de manera pacífica, con interrupciones temporales y el acompañamiento de la policía, y recibió muestras de comprensión por parte de los conductores que transitaban por el lugar.
El conflicto de Chañarmuyo no es un hecho aislado, sino que expone una problemática más amplia que afecta a diversas localidades del interior riojano, donde la combinación de infraestructura obsoleta, fallas técnicas y falta de planificación frente al crecimiento poblacional vuelve frágil el acceso a un recurso esencial. Aunque la ruta fue liberada, el reclamo sigue latente: el derecho al agua potable, segura y suficiente, continúa siendo una deuda pendiente para la comunidad.