
Las compras de productos del exterior a través del sistema puerta a puerta alcanzaron en los últimos meses cifras históricas y reflejan un cambio en los hábitos de consumo de los argentinos. Durante mayo, las adquisiciones realizadas mediante el servicio courier registraron un crecimiento significativo y llegaron a niveles comparables con algunos de los principales rubros de importación del país, como los vehículos de baja cilindrada.
El fenómeno se da en un contexto marcado por la apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional, que flexibilizó las condiciones para el ingreso de productos extranjeros, mientras el mercado interno atraviesa una etapa de fuerte retracción y con dificultades para recuperar el consumo.
En el quinto mes del año, las compras particulares en el exterior aumentaron más del 80 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior y superaron los 100 millones de dólares en operaciones. En lo que va del año, el gasto acumulado ya supera los 500 millones de dólares, una cifra que representa un salto considerable frente al mismo período del año pasado.
El sistema permite realizar envíos internacionales de hasta 50 kilos y con un valor máximo de 3.000 dólares por operación. Además, los paquetes de menor valor cuentan con beneficios impositivos, una situación que facilitó el crecimiento de esta modalidad de compra y amplió el acceso a productos extranjeros.
Sin embargo, este aumento contrasta con la realidad del comercio local. Mientras algunos consumidores buscan alternativas más económicas en plataformas internacionales, los negocios argentinos continúan enfrentando una caída en las ventas debido a la pérdida de poder adquisitivo.
Uno de los últimos ejemplos fue la campaña comercial por el Día del Padre, una fecha tradicionalmente importante para el sector minorista. A pesar de las promociones, descuentos y facilidades de pago ofrecidas por los comercios, las ventas volvieron a registrar una baja y acumularon el cuarto año consecutivo de retroceso.
Los comerciantes señalaron que los compradores priorizaron productos de menor precio y aprovecharon principalmente las ofertas, mostrando una mayor preocupación por cuidar el presupuesto familiar. El valor promedio de las compras aumentó respecto al año anterior, pero ese incremento no se tradujo en una mejora real de la cantidad de operaciones.
La situación refleja una economía donde conviven dos realidades: por un lado, consumidores que encuentran oportunidades en los productos importados; por otro, comercios locales que deben afrontar una menor demanda y mayores dificultades para sostener sus actividades.
A este escenario se suma la caída del empleo formal. Distintos informes económicos advierten que durante los últimos meses continuó la reducción de puestos de trabajo registrados, profundizando la preocupación sobre el impacto que tiene la contracción del mercado interno.
El crecimiento de las importaciones personales y la caída del consumo nacional muestran una transformación en la dinámica económica del país. Mientras las compras al exterior encuentran cada vez más espacio entre quienes buscan precios y variedad, los comercios locales atraviesan el desafío de sostenerse en un contexto de menor capacidad de compra y cambios profundos en los hábitos de los consumidores.