Cristian Jerónimo y la CGT en pie de guerra: «Hay que frenar el modelo, no solo una ley»

En un escenario político marcado por la vertiginosidad de las reformas del gobierno de Javier Milei, Cristian Jerónimo ha hecho su debut como cosecretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) con una postura tajante. Tras la multitudinaria movilización del pasado jueves, el dirigente del gremio del vidrio advirtió que la lucha sindical no se agota en el rechazo a la reforma laboral, sino que apunta directamente contra el núcleo del programa económico libertario.

La contundencia de las calles y el freno legislativo

Para Jerónimo, el éxito momentáneo de haber postergado el tratamiento de la reforma en el Congreso es el resultado directo de la presión social. «Fue una movilización multitudinaria en todo el país. Miles de trabajadores salieron a repudiar un proyecto que atenta contra los derechos individuales y colectivos», afirmó. La estrategia de la central obrera ha consistido en un intenso diálogo con gobernadores y legisladores, logrando que muchos cumplieran su compromiso de no acompañar medidas que no cuenten con el consenso de la CGT.

Sin embargo, el dirigente advierte que el proyecto es «irrecuperable». Según su análisis, la redacción es maliciosa y está diseñada para beneficiar a los sectores más concentrados de la economía y a los grandes monopolios, mientras desfinancia la salud y el sistema previsional. «Tiene una cuota de odio importante; buscan llevar a los trabajadores a una situación de esclavitud», denunció.

Plan de lucha y el fantasma del paro nacional

Pese a las negociaciones parlamentarias, la CGT mantiene la guardia alta. Jerónimo fue claro al señalar que no descartan ninguna medida de acción directa. «Tenemos la herramienta del paro nacional y la vamos a usar. Debe ser un movimiento estratégico para que, cuando demos el golpe, sea con total fortaleza y contundencia», aseguró, subrayando que la central obrera fue la primera en confrontar al gobierno con un paro a solo 45 días de su asunción.

Un modelo de «exclusión y apertura»

Más allá de lo legal, la preocupación central radica en la destrucción de la matriz productiva. Jerónimo sostiene que la apertura ilimitada de importaciones está provocando el cierre de empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo. Para la conducción de la CGT, el gobierno se jacta de un diálogo inexistente mientras intenta imponer medidas unilaterales que sumergen a la población en la pobreza. «No estamos dispuestos a soportar este maltrato», concluyó.

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