La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner protagonizó una extensa y encendida declaración judicial en la que cuestionó duramente el accionar de parte del sistema judicial federal. Durante su intervención ante el tribunal, la exmandataria denunció que el proceso en su contra responde a lo que definió como “una causa de mafiosos”, en referencia al rol que, según sostuvo, tuvieron el fiscal Carlos Stornelli y el fallecido juez Claudio Bonadio en el desarrollo de la investigación.
La audiencia se desarrolló en los tribunales federales de Comodoro Py y estuvo presidida por el titular del Tribunal Oral Federal 7, Enrique Méndez Signori. Desde el inicio, el clima de la jornada se mostró tenso. El magistrado inició el procedimiento con las preguntas formales de rigor, como datos personales y antecedentes, en una instancia que suele formar parte de la apertura de las declaraciones judiciales.
En ese contexto, la exmandataria utilizó gran parte de su exposición para cuestionar la legitimidad del proceso y denunciar supuestas maniobras de presión dentro del expediente conocido como la causa de los Causa Cuadernos. Según afirmó, existió una estrategia coordinada entre funcionarios judiciales, empresarios y algunos sectores mediáticos destinada a impulsar detenciones y presionar a distintos actores para que declararan en su contra.
Kirchner sostuvo que durante el desarrollo de la causa se produjeron detenciones y situaciones de presión sobre empresarios con el objetivo de obtener testimonios que la involucraran. En ese sentido, remarcó que, a su entender, el expediente carece de pruebas directas que la vinculen con el cobro de dinero ilegal.
Durante su exposición, la exjefa de Estado planteó una de las preguntas que, según dijo, aún no tiene respuesta: dónde estaría el dinero que supuestamente habría recibido en el marco de los hechos investigados. En ese sentido, recordó que distintas propiedades suyas fueron allanadas en el pasado, sin que se encontraran bienes ocultos o fondos no declarados.
La expresidenta también hizo referencia a la condena recibida en la causa conocida como Causa Vialidad, en la que fue sentenciada a seis años de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos. Durante su intervención, sostuvo que se trata de procesos judiciales que, según su visión, presentan inconsistencias en las acusaciones.
Otro de los ejes de su declaración estuvo vinculado al caso del falso abogado Marcelo D’Alessio, quien fue condenado por delitos vinculados a extorsiones y operaciones ilegales. Kirchner mencionó ese antecedente para argumentar que la relación entre D’Alessio y el fiscal Stornelli habría sido utilizada para llevar adelante maniobras de presión sobre empresarios involucrados en la investigación.
En otro tramo de su discurso, la exmandataria también apuntó contra declaraciones públicas realizadas por el actual presidente Javier Milei, quien en el pasado mencionó la posibilidad de futuras condenas judiciales contra ella. Según sostuvo Kirchner, ese tipo de afirmaciones por parte de un jefe de Estado podrían interpretarse como una interferencia del Poder Ejecutivo en procesos judiciales.
La dirigente insistió además en que siempre solicitó que se investigaran de manera integral las obras públicas realizadas durante sus gobiernos entre 2003 y 2015. De acuerdo con su planteo, una investigación completa permitiría analizar la totalidad de los proyectos y contratos desarrollados en ese período.
La jornada judicial estuvo acompañada por la presencia de militantes y dirigentes políticos que se congregaron en las inmediaciones de los tribunales para manifestar su apoyo a la exmandataria.
Al cerrar su declaración, Kirchner dejó una frase que resonó con fuerza entre sus seguidores: sostuvo que incluso podría enfrentar nuevas condenas judiciales en el futuro, pero expresó su convicción de que, con el tiempo, la situación política y judicial del país terminará cambiando. De esta manera, la audiencia se transformó no solo en una instancia judicial, sino también en un nuevo capítulo del intenso debate político que atraviesa a la Argentina.