
El flamante ministro del Interior, Diego Santilli, se prepara para asumir un rol clave dentro del Gobierno nacional, ocupando el lugar que dejó vacante Guillermo Francos en las mesas políticas encabezadas por el presidente Javier Milei. Estas reuniones, que se realizan cada martes, funcionan como un espacio estratégico donde se delinean las principales decisiones del oficialismo y se definen los próximos pasos de la gestión.
En ese ámbito participan figuras centrales del poder libertario, como la secretaria General de la Presidencia Karina Milei, el asesor presidencial Santiago Caputo, el nuevo jefe de Gabinete Manuel Adorni, y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem. La incorporación de Santilli fue interpretada como una señal de fortalecimiento institucional y una apuesta por el diálogo político, especialmente tras la renuncia de José Luis Espert durante la última campaña electoral.
La reciente victoria de La Libertad Avanza sobre Fuerza Patria en las elecciones legislativas del 26 de octubre reforzó la imagen de Santilli dentro del círculo presidencial. Sus pares lo definen como un dirigente con “experiencia, carisma y capacidad de consenso”, cualidades que el presidente Milei busca aprovechar en la nueva etapa de gobierno, enfocada en impulsar reformas estructurales y negociar con los gobernadores provinciales.
Sin embargo, la jura de Santilli se mantiene en suspenso. El oficialismo busca demorar su asunción para garantizar su participación en las próximas sesiones legislativas, donde se discutirá el Presupuesto 2026. Se prevé que la comisión de Presupuesto se habilite el martes 4 de noviembre y que el dictamen llegue al recinto hacia fin de mes.
Aun así, dentro del Gobierno existe una estrategia clara: postergar el debate del Presupuesto hasta después del 10 de diciembre, cuando el nuevo Congreso esté conformado y La Libertad Avanza tenga una representación más sólida. “Si Santilli asume antes, no habrá sesión; es momento de ser prudentes”, sostuvieron fuentes cercanas al oficialismo, reflejando la cautela con la que Milei y su equipo manejan cada movimiento político en esta etapa decisiva.