El Gobierno nacional decidió poner en pausa su intención de eliminar o suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), ante la falta de respaldo suficiente en el Congreso y el creciente alineamiento del peronismo para sostenerlas. La iniciativa, que había sido presentada como una de las principales apuestas políticas del oficialismo, perdió impulso y quedó desplazada de la agenda parlamentaria inmediata.
La Casa Rosada había buscado recuperar protagonismo político impulsando una reforma electoral que, entre otros objetivos, pretendía despejar el escenario de cara a las elecciones de 2027 y favorecer el camino hacia una eventual reelección de Javier Milei. Sin embargo, la estrategia comenzó a encontrar obstáculos en el Congreso, especialmente entre los gobernadores y los bloques provinciales que hasta ahora habían acompañado algunas de las principales iniciativas del oficialismo.
En este contexto, la mesa política del Gobierno resolvió concentrarse en otros proyectos durante las próximas semanas. La eliminación de las PASO dejó de ocupar un lugar prioritario y comenzó a ganar fuerza la posibilidad de postergar el debate hasta una fecha más cercana a diciembre, cuando avance el tratamiento del Presupuesto 2027.
La decisión también expuso diferencias dentro del propio oficialismo. Mientras un sector considera necesario acelerar los acuerdos con los gobernadores para garantizar los votos que permitan aprobar las reformas impulsadas por Milei, otro entiende que no resulta conveniente ceder demasiado poder de negociación y prefiere esperar.
Entre los principales obstáculos aparece la acumulación de temas que el Gobierno pretende discutir con las provincias. El reclamo por modificaciones vinculadas al Banco Central, el Régimen de Zonas Frías y el Presupuesto 2027 se suma ahora a la reforma electoral. Desde algunos sectores legislativos consideran difícil que los gobernadores acepten respaldar todas esas iniciativas sin recibir concesiones a cambio.
La oposición peronista, mientras tanto, encontró en la defensa de las PASO un punto de coincidencia entre sus principales dirigentes. El objetivo es evitar que una eventual suspensión de las primarias facilite el fortalecimiento electoral del oficialismo y, al mismo tiempo, presionar sobre aquellos gobernadores que mantienen vínculos políticos con la Casa Rosada.
Ese escenario comenzó a modificar también el mapa de alianzas en el Congreso. La situación política de Misiones tuvo repercusiones tanto en el Senado como en Diputados, donde se produjo una reorganización de bloques vinculados a distintos gobernadores. Estos movimientos son relevantes para el oficialismo porque varios de esos espacios habían sido fundamentales para conseguir votos en iniciativas anteriores.
La fractura dentro del armado provincial complica todavía más las expectativas libertarias. Aunque en el Senado podrían existir posibilidades de reunir los votos necesarios, el panorama en Diputados resulta considerablemente más complejo.
De esta manera, la eliminación de las PASO quedó temporalmente fuera del centro de la discusión parlamentaria. El Gobierno deberá ahora reconstruir acuerdos, negociar con los gobernadores y definir si mantiene su objetivo de modificar el sistema electoral o si decide postergar el debate hasta una instancia más cercana a las elecciones de 2027.
Por el momento, la apuesta política que pretendía convertirse en una demostración de fuerza terminó mostrando las dificultades que enfrenta el oficialismo para sostener una mayoría parlamentaria estable.