
La interna política volvió a quedar expuesta en el Congreso luego de una serie de movimientos contradictorios del PRO en torno a la posible interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El partido opositor mostró señales diferentes en ambas cámaras legislativas: mientras en Diputados evitó que avanzara una ofensiva impulsada por el peronismo, en el Senado decidió promover una iniciativa para citar al funcionario y pedir explicaciones sobre su gestión.
La estrategia generó interrogantes dentro y fuera del Congreso. Por un lado, el PRO acompañó una moción de la Coalición Cívica para acelerar el tratamiento legislativo del pedido de interpelación; pero, al mismo tiempo, aceptó una modificación clave que favorece al oficialismo: exigir una mayoría de dos tercios del Senado para aprobar la convocatoria sin pasar previamente por comisión.
Ese cambio en la interpretación reglamentaria beneficia directamente a La Libertad Avanza, ya que dificulta alcanzar los votos necesarios para obligar a Adorni a presentarse ante los legisladores. La semana anterior, sectores del PRO, el radicalismo y otros bloques habían coincidido con el peronismo en que solo hacía falta una mayoría absoluta para avanzar. Sin embargo, días después, esa postura cambió y el escenario quedó más favorable para el Gobierno.
La nueva ofensiva llegó desde el Senado, donde el titular del bloque del PRO presentó un proyecto para tratar la interpelación en el recinto. La intención es convocar al jefe de Gabinete para el próximo 2 de julio y abrir un debate sobre su desempeño. Desde el espacio opositor aseguran que buscarán reunir los votos suficientes, aunque reconocen que la situación es ajustada.
El oficialismo cuenta con una posición más cómoda en la Cámara alta y necesita sumar pocos apoyos adicionales para bloquear la iniciativa. La posibilidad de acuerdos con algunos sectores radicales y representantes vinculados a gobiernos provinciales podría volver a inclinar la balanza a favor de Adorni.
Desde el peronismo cuestionaron con dureza el cambio de postura del PRO y acusaron al bloque de modificar los acuerdos alcanzados previamente. Sus referentes sostienen que la citación debe aprobarse con mayoría simple y advierten que quienes no acompañen esa postura terminarán protegiendo al funcionario nacional.
El conflicto también tuvo repercusiones en Diputados, donde el debate estuvo marcado por fuertes cruces entre oficialismo y oposición. Sectores críticos recordaron que días atrás algunos bloques evitaron dar quórum para avanzar con la interpelación, mientras que ahora impulsan nuevas alternativas legislativas.
En medio de ese escenario, la división interna del PRO quedó nuevamente en evidencia. Mientras algunos sectores buscan mantener canales de diálogo con la Casa Rosada, otros intentan mostrarse más firmes frente al Gobierno. La discusión por Adorni se transformó así en un nuevo capítulo de una relación política atravesada por acuerdos, diferencias y negociaciones dentro del Congreso.