El Senado analiza un nuevo modelo de empresas digitales basadas en inteligencia artificial

El Senado comenzará el debate sobre un proyecto de reforma de la Ley General de Sociedades que propone modificar las reglas actuales para la creación y funcionamiento de empresas, incorporando nuevas figuras vinculadas al avance tecnológico, la inteligencia artificial y las estructuras digitales.

La iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, plantea como eje principal reducir la intervención del Estado en la organización interna de las sociedades comerciales y otorgar mayor libertad a los empresarios para definir sus modelos de funcionamiento. Sin embargo, el proyecto también generó cuestionamientos debido a la posibilidad de crear estructuras empresariales con escaso control tradicional, especialmente aquellas que operan de manera completamente digital.

El tratamiento comenzará en la Comisión de Legislación General del Senado, donde se realizará una reunión informativa con la participación de funcionarios nacionales que explicarán los alcances de la propuesta. Entre los puntos destacados aparece la creación de nuevas formas societarias adaptadas a la economía digital, como las denominadas “Sociedades Automatizadas”, capaces de operar mediante algoritmos o sistemas de inteligencia artificial sin necesidad de empleados para sus actividades habituales.

Además, el proyecto contempla la incorporación de organizaciones autónomas descentralizadas, conocidas como DAO, que funcionan mediante tecnología blockchain y pueden administrar participaciones digitales a través de tokens. Estas herramientas representan una transformación respecto del modelo tradicional de empresa basado en oficinas físicas, empleados y estructuras administrativas convencionales.

Uno de los cambios centrales establece que las restricciones estatales sobre la organización de las sociedades deberán aplicarse únicamente en casos excepcionales. También se plantea limitar la capacidad de los registros públicos para imponer condiciones adicionales a las previstas por la ley, reduciendo trámites y flexibilizando los procesos de creación empresarial.

La reforma propone una digitalización integral del funcionamiento societario. Entre las novedades se incluyen la posibilidad de establecer domicilios electrónicos, utilizar libros y registros digitales, realizar reuniones de socios de manera remota y constituir empresas mediante firmas digitales o electrónicas. Cada sociedad contaría además con un legajo digital público que concentraría su información.

Otro aspecto relevante es la incorporación de la sede electrónica, una herramienta pensada para compañías que trabajan mediante plataformas digitales, equipos distribuidos o modelos de negocio sin presencia física permanente. De esta manera, se busca adaptar la normativa a una realidad donde muchas empresas funcionan a distancia y dependen principalmente de herramientas tecnológicas.

El proyecto también amplía las posibilidades de realizar aportes al capital de una sociedad, permitiendo incluir bienes, derechos, créditos, activos digitales y otros recursos con valor económico. La intención es reconocer que, en la economía actual, elementos intangibles como desarrollos tecnológicos, plataformas digitales o activos virtuales pueden convertirse en piezas fundamentales para una empresa.

La discusión en el Senado abre así un debate sobre el futuro del mundo empresarial: entre quienes consideran que la modernización legal permitirá impulsar la innovación y quienes advierten sobre los desafíos que implica crear compañías cada vez más automatizadas y alejadas de los mecanismos tradicionales de supervisión.

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